En la última década, la gestión de los comedores escolares de la región ha pasado de una red diversa a un oligopolio de grandes empresas de catering. La multinacional Mediterránea, adquirida por Sodexo, dirige ahora 606 centros, lo que representa el 42 % del total andaluz, y las reclamaciones se multiplican en varias provincias. Según el estudio de Justicia Alimentaria, más del 80 % de los comedores externalizados están en manos privadas y la cantidad de operadores ha caído de 21 en 2019 a sólo nueve. Una encuesta a casi 4.000 familias reveló que el 83 % de los alumnos abandonaba el comedor con hambre o rechazaba la comida por su aspecto, sabor o porciones insuficientes. La indignación ha llevado a movilizaciones en Córdoba, Málaga, Granada y Sevilla. El 23 de octubre, padres de más de veinte colegios cordobeses organizaron una huelga de asistencia y comidas reivindicativas en la entrada de los centros. En Málaga, la federación FDAPA registró 25 quejas en el inicio de curso, mientras que la asociación de familias del colegio Noreña acumuló 105 denuncias en tres semanas. Frente a esta situación, el diputado de Por Andalucía, Ernesto Alba, y representantes de Izquierda Unida han exigido la reversión de la externalización y la recuperación de cocinas propias, o al menos la creación de unidades centralizadas que garanticen alimentos frescos y de calidad. La petición se apoya en la necesidad de que el comedor escolar sea un derecho básico, especialmente para las familias más vulnerables. Fuente: Mundo Obrero #ComedoresEscolares #DerechoALaAlimentación #Andalucía #EducaciónPública #MundoObrero
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