El legendario Templo del Agua de The Legend of Zelda: Ocarina of Time pasó a la historia como uno de los momentos más desafiantes y frustrantes para los jugadores de Nintendo 64. Eiji Aonuma, director del juego original, confesó que su gran espina clavada era pensar en la cantidad de personas que se rindieron al llegar a esta mazmorra. El nivel acumulaba múltiples problemas de diseño que exasperaban a la comunidad. Por un lado, la obligación de equipar y desequipar constantemente las botas de hierro obligaba a entrar y salir del menú de pausa de forma reiterada. Por otro lado, la complejidad del mapa, la visibilidad de ciertos elementos clave como el hueco en la torre central y las dificultades para orientarse con los tres niveles de agua distintos creaban un cóctel de fricciones jugables que el equipo acabó corrigiendo en posteriores adaptaciones, como la vivida en Nintendo 3DS. Fuente: Vandal #Zelda #Nintendo #OcarinaOfTime #Videojuegos #Gaming
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