El perfil de los máximos dirigentes en las grandes empresas cotizadas europeas está experimentando una transformación notable. El año pasado, una quinta parte de los nuevos directores ejecutivos dio el salto directamente desde la dirección financiera. Aunque la vía que conecta el cargo de CFO con el de CEO gana cada vez más peso, surge el debate sobre si dominar las cuentas garantiza por sí solo una buena gestión global. La transición obliga a los profesionales a adquirir un abanico de competencias mucho más amplio que el mero control presupuestario para dirigir con éxito una organización compleja. Fuente: Fortune (España) #Empresas #Liderazgo #Finanzas #Directivos #Economia
Ver más en News Today