Existe la creencia generalizada de que un olor fuerte, como el humo de un incendio, es capaz de sacarnos del sueño de forma inmediata para ponernos a salvo. No obstante, las investigaciones sobre la neurobiología del descanso apuntan a una realidad muy diferente: la capacidad para procesar los olores se apaga prácticamente mientras dormimos. Este fenómeno expone una sorprendente paradoja sensorial en la actividad de nuestro cerebro durante la noche, poniendo en evidencia cómo funcionan realmente nuestros sentidos en pleno descanso nocturno. Fuente: Muy Interesante #ciencia #sueños #neurobiologia #salud #curiosidades
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