El autoritarismo está encontrando en la inteligencia artificial un nuevo aliado. A medida que la tecnología avanza, hay un temor creciente de que los algoritmos comiencen a tomar decisiones que, hasta ahora, eran responsabilidad de los jueces. Esto plantea serias dudas sobre la justicia y la libertad individual. Si la IA no se mantiene encaminada hacia un enfoque humano, podríamos estar abriendo la puerta a un futuro aterrador en el que nuestras libertades se vean comprometidas. La defensa de un uso ético de la inteligencia artificial es más crucial que nunca en este debate. Fuente: il manifesto
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