Un conocido especialista en emergencias sanitarias ha lanzado una advertencia sobre un hábito muy extendido: dejar el teléfono móvil enchufado y colocado bajo la almohada antes de dormir. La arquitectura de los smartphones no cuenta con ventilación activa y confía su refrigeración al aire circundante. Al confinar el terminal entre tejidos textiles y ejercer presión sobre el chasis con la cabeza, se impide la correcta disipación térmica. Este sobrecalentamiento no solo degrada con rapidez la batería de iones de litio, sino que puede provocar un incendio en el dormitorio si el cargador o la batería presentan algún daño previo. La recomendación técnica pasa por dejar siempre el dispositivo cargando sobre una superficie dura y lo más alejado posible de la cama. Fuente: El Español - Omicrono
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