El nuevo Gobierno húngaro liderado por Péter Magyar ha dado un giro radical a la política industrial del país, clausurando la planta de separadores de Semcorp en Debrecen y sancionando a gigantes como SK On y EcoPro por incumplimientos ambientales. Bajo la etapa anterior de Viktor Orbán, Hungría atrajo más de 20.000 millones de dólares en plantas de baterías mediante suelo barato y laxitud regulatoria, convirtiéndose en el gran taller de componentes de Europa. Ahora, la estrategia exige rigor ambiental y prioriza centros de investigación frente a naves de ensamblaje. Este endurecimiento frena líneas críticas de producción y pone de relieve el gran dilema del coche eléctrico europeo: se ha creado capacidad productiva, pero falta autonomía tecnológica y de decisión, lo que impacta directamente en los costes y en toda la cadena de suministro del sector. Fuente: Motor 16 #motor #cocheelectrico #baterias #industria #hungria #economia
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