La guerra por la resistencia energética: quién sobrevive cuando se corta el grifo. La seguridad energética ya no es un asunto meramente comercial, sino una prioridad de defensa nacional. Los países importadores netos sufren un golpe directo en su competitividad cuando los precios de los combustibles suben fuera de sus fronteras. España aparece clasificada en el cuadrante de países importadores netos de energía y con un peso industrial moderado en su PIB. La vulnerabilidad del mundo se demuestra cuando se amenaza el tránsito por puntos clave como el estrecho de Ormuz. A diferencia del petróleo, el gas natural viaja en gran medida por gasoductos o buques metaneros, lo que crea mercados regionales. Estados Unidos ha pasado de ser un importador masivo de petróleo a convertirse en exportador neto gracias al desarrollo de sus recursos. En 2025, sólo el 8% de sus importaciones de crudo procedían de Oriente Medio. Esta posición le otorga un blindaje físico del suministro que muy pocos países poseen. Las reservas estratégicas de petróleo de EEUU cayeron a sus niveles más bajos desde la década de 1980 tras continuas liberaciones para contener los precios. Las reservas de emergencia son un salvavidas temporal para ganar tiempo, no una solución permanente. Rellenarlas llevará años y costará decenas de miles de millones de dólares.
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