La violencia en las calles se ha convertido en un problema grave en España. Las protestas en Cataluña y el País Vasco han derivado en episodios de violencia callejera, lo que ha llevado a preguntas sobre hasta dónde estamos dispuestos a tolerar la destrucción de bienes y la intimidación. La sociedad democrática no puede aceptar que la violencia se apodere de las calles y las instituciones deben afrontar el problema de orden público. La respuesta exige firmeza, inteligencia y proporcionalidad. Fuente: Tribuna Burgos.
También lo cubren: Tribuna Palencia, Tribuna Segovia, Tribuna Zamora.
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