Cuando un ordenador portátil comienza a perder autonomía de forma drástica o experimenta dificultades para retener la carga durante las jornadas de trabajo fuera de casa, la primera reacción suele ser culpar al deterioro de las celdas de la batería. Sin embargo, los técnicos especialistas en reparación y mantenimiento informático señalan que, en un elevado porcentaje de los casos, el origen del problema está ligado a elementos externos de alto consumo energético, siendo la pantalla de cristal líquido o diodos el componente que mayor exigencia demanda a la placa base.
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