La nueva ley permite a los fiscales actuar como instrumentos políticos, en lugar de ser guardianes de la justicia. Ello significa que pueden perseguir a sus rivales políticos y perjudicar los intereses de sus opositores. La separación de poderes está en peligro y es preciso que los fiscales sean imparciales. El ejemplo de la era de 1897 muestra que la manipulación política puede llevar a la parálisis de la justicia y la ruina de la reputación de los fiscales. La cuestión es si se necesitarán medidas más drásticas para proteger la justicia. #TheHill #Justicia #PoderPúblico
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