Un padre fue sorprendido por la Guardia Civil mientras conducía a 228 km/h con su hija de 11 años enferma rumbo a Urgencias. Este acto desesperado, motivado por la preocupación por la salud de la niña, ha llevado a los tribunales a revocar la multa impuesta de 1.620 euros y a reintegrar su carné de conducir. La decisión judicial destaca la difícil situación que enfrentaban, evidenciando un estado de necesidad que justificaba su velocidad extrema en un momento crítico. Este caso ha generado debate sobre cómo la normativa puede contemplar situaciones extraordinarias donde la vida de un niño está en juego. Fuente: Hoy (Extremadura) #GuardiaCivil #Urgencias #Justicia #SaludInfantil #VelocidadExcesiva
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