La dificultad para tragar y la sensación de que los alimentos se quedan atascados en el esófago son síntomas que a menudo se confunden erróneamente con el reflujo común. No obstante, detrás de estas molestias puede esconderse la esofagitis eosinofílica, una patología de carácter inflamatorio crónico que afecta a la salud digestiva de quienes la padecen. El problema principal con esta enfermedad radica en la demora asistencial y clínica hasta dar con la dolencia exacta. Los datos muestran que los pacientes afectados tardan una media de entre dos y tres años en recibir un diagnóstico definitivo desde el momento en que se manifiestan los primeros síntomas. Fuente: El Día #Salud #Medicina #Digestivo #EnfermedadesRaras #Bienestar
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