La Policía Judicial del Perú ha impuesto una pena de 15 meses suspendida a un chofer y un cobrador de un autobús por agredir y retener a un escolar que había derramado gaseosa en un vehículo. Los dos funcionarios intentaron 'limpiar' el accidente dentro del autobús, pero su acción fue vista como inapropiada y contraria a la legalidad. La sentencia se basó en evidencia de peritajes y grabaciones que respaldaron las acusaciones contra ambos.
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