La incorporación de la inteligencia artificial en las aplicaciones corporativas plantea importantes desafíos en materia de seguridad. Controlar qué información reciben los modelos de IA y los permisos que se les asignan es fundamental para evitar riesgos. Las organizaciones deben preguntarse por los datos que se manejarán, el procesamiento que se realizará y cómo actuar ante comportamientos inesperados. La arquitectura de la aplicación se ve afectada, ya que se añaden nuevos componentes que amplían la superficie a proteger. Es vital clasificar los datos, gestionar accesos y establecer controles desde el inicio. Además, se debe tener en cuenta el impacto de un posible error y las medidas necesarias para proteger la información sensible. La evaluación de riesgos y el cumplimiento de marcos como OWASP y NIST son imprescindibles en este proceso. Esta transformación exige una revisión constante y una gestión rigurosa de los modelos de IA a lo largo de su ciclo de vida. #InteligenciaArtificial #Seguridad #Ciberseguridad #Tecnología #IA #DesarrolloDeSoftware Fuente: It Ahora
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