Puente al hoyo, Sánchez al bollo

Fuente: Libertad Digital · politica · nacional, España

Puente al hoyo, Sánchez al bollo

La dimisión del ministro de Transportes entra en la lista de las cosas que este Gobierno hace, después de asegurar que no va a hacerlas. La semana del accidente, Óscar Puente fue apilando motivos para no presentar su renuncia. Sabía el calvario que le esperaba . No iba con su carácter tomar la salida fácil. No sabía qué "nivel de confort" le podía proporcionar su dimisión a una víctima y hasta quiso cuantificarlo, como en las encuestas sobre el nivel de satisfacción con la atención al cliente: "De 0 a 100, ¿cuánto le reconforta? Si ha perdido a un hijo, si ha perdido a su padre, si ha perdido a un hermano, si ha perdido una pierna… No lo sé. No sé si es relevante". Conviene detenerse un segundo en esto, y no sólo por lo que revela de la personalidad del exministro que sitúe el dolor y el consuelo, que él llama confort, en una escala de puntos. Eso es escalofriante, pero debe preocupar más que un miembro del Gobierno de una democracia vea la dimisión como un procedimiento para compensar el perjuicio causado a ciertas personas, como una suerte de arreglo privado entre los dañados y el que haya causado el daño. Esto suena a primitivo y lo es. El cargo público que falla y dimite lo hace porque no ha estado a la altura de la responsabilidad que los ciudadanos le han encomendado. Esto es lo que se conoce como responsabilidad política y se asume aunque el ministro no diera la orden equivocada al tren que se estrella o no hiciera la soldadura de la vía que se rompe. Pero la única organización que conoce y reconoce Puente es el partido . En sólo cuatro días, los motivos para no dimitir espontáneamente transmitidos a la prensa mutaron en motivos para dimitir, expuestos con la deliberación de lo escrito. Y el calendario también mutó. Incluso el personaje fue sustituido por otro. El Óscar Puente del miércoles y el viernes era el de no dimitir. Pero el Óscar Puente del martes siguiente había tomado la decisión de dimitir el miércoles anterior . La teoría de la relatividad quizá explique esto. Yo lo veo como un intento de planchar y almidonar el relato, de quitarle las arrugas, de ponerlo todo en el orden que debe ser y eliminar las asperezas. Es una reescritura de hechos y declaraciones para que no pase a la pequeña historia que la dimisión de Puente está lejos de tener la altura moral que le adjudican . La norma se cumple de nuevo. En cuanto hacen cosas que dijeron que no harían, resulta que las cosas que no se debían hacer son buenísimas . Lo mejor que se podía hacer. Gloria pura. La dimisión se vuelve así prueba incuestionable de la decencia de Puente, de su nobleza, de la superioridad moral de la izquierda. La progresía se deshace en elogios. Mires para donde mires, hay gente dando palmas, bailando . La dimisión está provocando orgasmos en cadena. Jordi Évole descubre eufórico que "se nos había olvidado que la política también podía ser esto". Salvados, están salvados . El funeral político de Puente es la resurrección del "puto amo". Sobre un cadáver político se monta otro para ver si llega sin pudrirse más a las elecciones. Los cadáveres reales ya están fuera de la vista. Su impacto mitigado, anulado, cancelado. Falta que Puente lo diga: otra crisis que resuelve Sánchez .

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