Your browser is an old version, that's not compatible with this news ticker, update it! La antigüedad no condena al vehÃculo: un coche de más de 15 años puede seguir siendo seguro si pasa la revisión anual y corrige los desgastes a tiempo. Los fallos graves se repiten siempre en los mismos tres sistemas. El 65,5% de los defectos graves que aparecen en la ITV de los coches veteranos se concentra en solo tres sistemas. Alumbrado, emisiones y suspensión. Ahà se acumulan casi dos tercios de los suspensos que reciben los vehÃculos de más de 15 años del parque español, según los datos que maneja AECA-ITV a partir de las cifras del Ministerio de Industria y Turismo. El resultado es incómodo para el propietario: un coche que arranca a la primera y se mueve sin ruidos raros puede volver de la estación con un resultado desfavorable. Casi nunca es una averÃa seria, pero sà obliga a pasar por el taller y a pedir otra cita . El alumbrado y la señalización encabezan la lista, con el 23,1% de los defectos graves . Casi uno de cada cuatro suspensos tiene que ver con una bombilla fundida, una luz que no ilumina como deberÃa o un intermitente que ya no funciona. Son fallos baratos de arreglar y caros de olvidar. Las emisiones contaminantes quedan muy cerca, con el 22,3%. Catalizadores desgastados, filtros de partÃculas saturados y válvulas EGR que han perdido eficacia disparan los valores medidos y tumban la inspección. Aquà el aviso va más allá del papel: si el sistema anticontaminación está tocado, el motor tampoco trabaja como deberÃa. Un defecto grave casi siempre se ve venir en el garaje: la diferencia entre aprobar y volver a la estación está en revisar el coche antes de la cita. El tercer bloque son los ejes, ruedas, neumáticos y suspensión, responsables de el 20,1% de los defectos graves . Neumáticos gastados y amortiguadores que han perdido eficacia son los fallos más repetidos. Su efecto no se queda en el informe: reducen la adherencia, restan estabilidad y alargan la distancia de frenado. Por detrás quedan los frenos, con el 11,4% de los suspensos, y la carrocerÃa y el chasis, con el 7,1%. No son los fallos más habituales, pero conviene no perderles la pista: discos y pastillas desgastados se notan sobre todo en una frenada de emergencia, y la corrosión en piezas estructurales afecta a la resistencia del vehÃculo. Ninguno de estos fallos aparece de un dÃa para otro. La mayorÃa se detecta con una revisión rápida en casa o en el taller dÃas antes de la cita, y ahà es donde el conductor se ahorra la segunda visita y el segundo pago. En la ITV se distinguen tres niveles: defecto leve , que no impide aprobar pero queda anotado; defecto grave , que convierte la inspección en desfavorable y obliga a reparar y volver; y defecto muy grave , que inmoviliza el vehÃculo, que debe trasladarse al taller sin circular por sus propios medios. El detalle de cada nivel puede consultarse en la información oficial de la DGT . El envejecimiento del parque tiene traducción en la carretera. El estudio de la Fundación LÃnea Directa sobre mantenimiento y accidentalidad señala que los turismos de 15 años o más suponen el 42,9% de los vehÃculos con deficiencias implicados en siniestros con vÃctimas , frente al 16% de los que tienen hasta cuatro años. Ese dato no condena a los coches veteranos. Desde AECA-ITV insisten en que un vehÃculo de más de 15 años puede seguir siendo seguro si recibe un mantenimiento adecuado y supera sus inspecciones periódicas. El riesgo aparece cuando se retrasan las citas y los desgastes pequeños se convierten en averÃas serias. En la práctica, lo que marca la diferencia es la frecuencia. La primera ITV llega a los cuatro años; a partir de ahà se pasa cada dos hasta los diez, y desde los diez años la revisión es anual . Un coche de más de 15 años, por tanto, visita la estación todos los años, y ese calendario es la mejor red de seguridad que tiene su propietario.
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