Your browser is an old version, that's not compatible with this news ticker, update it! El lubricante pierde propiedades con el calor del verano y con los trayectos cortos de la vuelta a la rutina, y el filtro saturado multiplica el desgaste. La revisión cuesta entre 70 y 120 euros; la avería de motor, más de 1.000 euros. Retrasar el cambio de aceite del coche después de los viajes largos del verano puede acabar en una avería de motor de más de 1.000 euros . La cifra la manejan los propios talleres cuando el lubricante lleva meses trabajando por debajo de sus prestaciones. Noviembre ya está aquí y la mayoría de los coches han vuelto a la rutina: trayectos cortos, arranques en frío y atascos. Ese cambio de uso llega justo después de semanas de kilometraje alto, y es el momento en el que el aceite pasa factura si se ha estirado demasiado el intervalo de sustitución. El aceite de motor no solo lubrica. También refrigera, limpia el interior del motor y protege los elementos mecánicos de la corrosión. Cuando pierde propiedades, todas esas funciones se degradan a la vez y el motor empieza a trabajar con más fricción y más temperatura de la cuenta. Más contexto sobre el componente, en su entrada de Wikipedia . Con el calor del verano, los desplazamientos largos y la conducción urbana con paradas continuas, ese proceso se acelera. El lubricante se oxida, arrastra partículas de la combustión y pierde viscosidad justo cuando el motor más lo necesita. El aceite degradado no rompe el motor de un día para otro: lo desgasta en silencio hasta que la factura llega de golpe. La lista de consecuencias la resumen los especialistas: más desgaste interno, peor lubricación, temperatura de funcionamiento más alta y acumulación de residuos. Todo eso se traduce en menos rendimiento y en un motor que envejece antes de tiempo, incluso en coches con pocos años. El filtro de aceite sigue la misma lógica. Cuando se satura deja de retener partículas y el lubricante circula sucio por el circuito, con lo que el desgaste se multiplica. Cambiar el aceite y no el filtro es media faena: los fabricantes recomiendan sustituir ambos a la vez. Los fabricantes marcan intervalos que suelen moverse entre 15.000 y 30.000 kilómetros o cada doce meses, lo que llegue primero. Ese dato está en el manual del coche y es la referencia que vale por encima de cualquier costumbre heredada. Hay avisos que aparecen antes de que el motor dé un síntoma serio, y conviene apuntarlos: Cambiar el aceite y el filtro cuesta entre 70 y 120 euros según el modelo y la zona, tomando como referencia las tarifas medias del sector. Una avería de motor derivada de circular con lubricante degradado supera los 1.000 euros y puede dejar el coche parado varios días. La comparación no admite muchas vueltas. La revisión preventiva es una operación programada, barata y con el coche disponible el mismo día; la reparación llega sin aviso, en el peor momento y con la cartera abierta. El nivel se comprueba en frío, con el coche en llano y la varilla limpia, cada 2.000 o 3.000 kilómetros o antes de cualquier viaje largo. Si el consumo sube de forma sostenida entre revisiones, hay que mirar más allá del lubricante: es trabajo de taller . Un motor que quema aceite de más también puede dar problemas en la prueba de emisiones de la ITV , aunque el origen del fallo esté en otra parte. Y ahí no hay margen: un defecto grave obliga a reparar y repetir la inspección. La próxima revisión tiene fecha y kilometraje. Apúntalos hoy, antes de que el cuadro te los recuerde con la avería ya dentro.
También lo cubren: Motor16.
Ver más en News Today