Your browser is an old version, that's not compatible with this news ticker, update it! Mercedes integra LED en el propio vidrio para mostrar avisos al tráfico que circula detrás, invisibles cuando el sistema está apagado. El 'Holo Display' añade una lámina holográfica laminada en el parabrisas que solo se ve desde ciertos ángulos. El ‘Display in Glass’ de Mercedes convierte la luneta en una pantalla LED que desaparece cuando se apaga. La marca alemana ha confirmado que lo desarrolla junto a un head-up display holográfico llamado ‘Holo Display’ y a un nuevo convertidor de potencia para baterías de alto voltaje, según los datos difundidos por la propia compañía. Las tres piezas responden a una misma lógica: sacar la electrónica de su caja. La pantalla deja de ser un objeto encajado en el salpicadero y pasa a formar parte del cristal. Sin corriente, el ojo solo percibe vidrio. El principio es sencillo de enunciar y complicado de fabricar. Mercedes integra LED —diodos emisores de luz— dentro del propio vidrio, entre sus láminas. Cuando el sistema se activa, esos puntos luminosos dibujan información sobre la superficie; cuando se apaga, la transparencia es total. La marca distingue dos familias. Los mini LED encajan en superficies grandes, como la luneta trasera, y servirían para mensajes amplios y legibles a distancia. Los micro LED , mucho más pequeños, permiten animaciones y detalles finos en áreas reducidas. La diferencia no es de brillo, sino de densidad: cuantos más puntos caben por centímetro, más matices admite el dibujo. La aplicación más obvia es la comunicación con el tráfico que circula detrás. La luneta podría mostrar información de tráfico, avisos de frenada o señales de advertencia a los coches que vienen por detrás, siempre según lo difundido por la marca. Es la lógica de la luz de freno elevada, pero con píxeles. Un cristal que informa convierte la carrocería en el último tramo de la interfaz: el coche deja de comunicarse solo con quien lo conduce. Ahí hay un salto interesante. Hoy el vehículo habla hacia dentro, con pantallas cada vez más grandes y costosas. Esta tecnología le permite hablar hacia fuera sin añadir un solo gramo de carrocería. El segundo avance es un head-up display holográfico. En lugar de proyectar sobre una lámina convencional, Mercedes lamina en el parabrisas una película transparente con elementos ópticos holográficos que reflejan de forma selectiva las longitudes de onda que emite el proyector. El resultado, según la información difundida por la marca, es una imagen mucho más detallada que la de un HUD tradicional, hasta el punto de admitir vídeo. Y hay un detalle de ingeniería óptica que merece la pena: el contenido solo es visible desde determinados ángulos. Eso resuelve un problema real de los interiores actuales. El conductor no se distrae con la película que ve el acompañante, y el acompañante no tiene que soportar el mapa de navegación del conductor. Dos haces de luz, dos ventanas de visión, un mismo parabrisas. Apagada, la película desaparece del campo de visión. La tercera novedad no tiene nada que ver con pantallas y, sin embargo, es la que más puede pesar en el coche que se venda. Mercedes ha presentado un convertidor que controla el flujo de energía hacia celdas individuales de la batería y entrega una salida constante de hasta 800 voltios , independientemente del estado de carga y de la edad del paquete. El dato tiene miga. En una arquitectura convencional, la tensión del paquete cae cuando baja la carga: el coche entrega menos tensión al 20% que al 90%. Mantener 800V estables desde el punto de vista de la electrónica de potencia implica que los sistemas conectados trabajan siempre en su rango óptimo. La consecuencia práctica es flexibilidad de diseño: paquetes más pequeños, más modulares y reutilizables entre eléctricos puros e híbridos enchufables. Mercedes apunta además a posibles beneficios en autonomía y eficiencia , sin cifras concretas por ahora. La
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