El apego emocional, la confianza y el amor son lo que abre la puerta a la influencia en la crianza de los hijos. Una vez establecido, un adulto (padre de acogida, abuelo, padre adoptivo o padrastro) puede dirigir y disciplinar a un niño. Dicho de otra manera, el viejo adagio es cierto: las reglas sin relación conducen a la rebelión. Los padrastros sabios entienden esto, y hacen crecer la relación para hacer crecer su autoridad. La autoridad puede existir sin una relación de unidad, pero tiene sus límites. Un oficial de policía puede detenerte, un jefe o un entrenador puede decirte qué hacer, y un maestro puede decirle a un alumno las reglas del aula, pero ninguna de estas autoridades obtiene obediencia por amor o admiración profunda. Hasta que los padrastros establezcan una relación de amor con el niño, solo son autoridades externas que imponen límites. Por eso es muy importante en los comienzos de una familia reconstituida que los padrastros reconozcan estos límites y tomen prestado el poder del padre biológico. Si sobrepasan los límites de su papel, pueden terminar saboteando las relaciones en desarrollo y cualquier autoridad que hayan obtenido junto con estas. Por lo tanto, para los nuevos padrastros, la pregunta es: ¿cómo se establecen como figuras de autoridad mientras esperan que se consolide la relación? Piensa en las niñeras. En su primera visita a un hogar, no tienen ninguna autoridad relacional con los niños. Los niños no las conocen, no les gustan y no las necesitan. (Padrastros, tomen nota.) Pero si los niños y la niñera pasan muchas noches juntos, pueden formar un vínculo de relación significativo con el tiempo. Mientras tanto, mientras las niñeras esperan que se desarrolle una relación, ¿cómo manejan a los niños? Respuesta: tomando prestado el poder. Las niñeras pueden disciplinar a los niños, quitarles privilegios y ordenarles que se vayan a la cama porque los padres del niño le han traspasado el poder a la niñera. El discurso “ella está a cargo mientras estamos fuera” suele ser bastante efectivo. Esto le permite a la niñera establecer límites e imponer consecuencias que finalmente descansan en la autoridad de los padres. Sin embargo, si el padre biológico no está dispuesto o no puede ser dueño de estos límites, habrá caos. Ser padrastros sigue un proceso similar. Inicialmente, los padrastros funcionan como extensiones del padre biológico. Pueden imponer consecuencias, establecer límites y decir “no”, pero lo hacen sabiendo a cabalidad que no lo hacen bajo su propia autoridad. Viven del poder prestado hasta el momento en que su relación de amor con el niño madura y se abre la puerta para más influencia y más autoridad. Lo que deben hacer o no hacer los padrastros en cuanto a disciplina. En el mejor de los casos, la nueva autoridad del padrastro es frágil y se puede perder fácilmente. Es por eso que estos principios deben ser una prioridad. Consejos para los padrastros en construir relaciones: * ¡Juega! Divertirse es una excelente manera de conectarse. Haz algo divertido. * Ocúpate de sus intereses. Averigua en qué actividades participa el niño e ingresa a ese mundo. Llévalos a los ensayos, pregúntales sobre la actividad, entérate de su mundo. * Comparte tus talentos, habilidades y pasatiempos. * Comunica tu compromiso. Deja que los niños sepan que valoras y deseas una relación con ellos. Esto les ayudará a conocer tu corazón. * Comparte al Señor y tu caminar espiritual. La espiritualidad compartida puede facilitar la conexión y un sentido de identidad familiar. Pero no les prediques. En cambio, comparte con humildad tu peregrinaje de fe para que encuentren seguridad en tu persona. Ser padrastro es un acto de equilibrio muy delicado. Saber cuándo intervenir o dar libertad es un desafío; los errores a menudo contraponen a los padres biológicos con los padrastros. Cuanto más al tanto estés de las dinámicas de la familia reconstituida, estarás mejor preparado para ayudar a las parejas a estar
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