El número de muertos tras el bombardeo ruso contra un punto de distribución de ayuda en Komyshuvakha (Ucrania) ha aumentado a 37, según confirmaron las autoridades locales. Este bombardeo, ocurrido en la región suroriental de Zaporiyia, ya es uno de los ataques a civiles más mortíferos en lo que va del año. Las fuerzas rusas atacaron una antigua escuela que se utilizaba todos los lunes como centro de ayuda humanitaria y refugio para los vecinos de la localidad. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha denunciado que los aviones rusos arrojaron una primera oleada de bombas guiadas justo cuando los ciudadanos acudían a recoger provisiones y seguidamente una segunda dirigida directamente contra el refugio subterráneo donde trataban de ponerse a salvo protegerse. Se habrían empleado al menos nueve bombas aéreas guiadas de gran potencia FAB-3000.
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