José Ortega y Gasset, escritor español, sobre la felicidad: «Para ser feliz no basta solamente con dejar pasar los días, sino que se necesita vivir con ilusión y buscar nuevos retos»

Fuente: The Objective · sociedad · nacional, España

José Ortega y Gasset, escritor español, sobre la felicidad: «Para ser feliz no basta solamente con dejar pasar los días, sino que se necesita vivir con ilusión y buscar nuevos retos»

La felicidad no siempre depende de que las cosas salgan como esperamos, de alcanzar grandes objetivos o de tener una vida sin dificultades. En muchas ocasiones, también está relacionada con la actitud con la que afrontamos cada día, la ilusión por descubrir cosas nuevas y las ganas de seguir creciendo. Una idea que ya defendía el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset (1883-1955), quien invitaba a entender la existencia como algo más que una sucesión de días que pasan sin dejar huella. «Para ser feliz no basta solamente con dejar pasar los días, sino que se necesita vivir con ilusión y buscar nuevos retos». Esta reflexión conecta con otra de sus conocidas afirmaciones: «Vivir es más vivir, afán de aumentar los propios latidos. Cuando no es así, la vida está enferma y, en su medida, no es vida». Una manera de expresar que estar vivo no consiste únicamente en cumplir con las obligaciones, repetir las mismas rutinas o dejar que el tiempo transcurra, sino en mantener la curiosidad, encontrar motivaciones y tener razones para levantarse cada mañana con ganas de hacer algo diferente. Ortega y Gasset plantea una cuestión que sigue teniendo mucho sentido en la actualidad: ¿estamos viviendo realmente o simplemente estamos dejando pasar los días? La diferencia está en la capacidad de implicarnos en nuestra propia existencia, de buscar aquello que nos despierta interés y de no renunciar a seguir aprendiendo, experimentando y descubriendo. Esto no significa que haya que estar constantemente ocupado, perseguir grandes metas o convertir cada jornada en una carrera de superación personal. Tampoco que la felicidad dependa de conseguir todo aquello que nos proponemos. Más bien, el filósofo invita a recuperar la ilusión por las pequeñas cosas y a mantener una actitud abierta ante las posibilidades que ofrece la vida. A veces, un nuevo proyecto profesional, aprender una actividad que siempre nos había llamado la atención, hacer un viaje pendiente o recuperar una afición olvidada pueden convertirse en motivos para recuperar esa motivación. Lo importante es tener algo que nos ilusione, una razón para avanzar y la sensación de que todavía quedan experiencias por descubrir. La psicología también ha estudiado la relación entre los objetivos, la motivación y el bienestar. El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi , conocido por desarrollar la teoría del estado de flow o flujo, explicó que las personas pueden experimentar una profunda sensación de satisfacción cuando se implican en actividades que suponen un desafío y requieren poner en práctica sus habilidades. Este estado aparece cuando existe un equilibrio entre la dificultad de una tarea y nuestra capacidad para afrontarla. Si el reto es demasiado sencillo, podemos aburrirnos, mientras que, si resulta excesivamente complicado, puede generar ansiedad. Encontrar ese punto intermedio favorece la concentración, la implicación y el disfrute de lo que estamos haciendo. Su planteamiento coincide con la idea que transmite Ortega y Gasset: necesitamos sentir que nuestra vida sigue teniendo movimiento, posibilidades y nuevos horizontes . No se trata de vivir permanentemente buscando el siguiente éxito, sino de conservar la capacidad de interesarnos por aquello que hacemos. Por eso, incluso cuando atravesamos etapas tranquilas o aparentemente rutinarias, podemos encontrar pequeñas oportunidades para salir de la monotonía. Leer un libro diferente, aprender una habilidad, cambiar de recorrido al volver a casa o dedicar tiempo a una afición son gestos que nos permiten mantener viva la curiosidad. Al final, la reflexión del filósofo español recuerda que la felicidad no debería convertirse en una meta que siempre queda demasiado lejos. También puede encontrarse en el propio camino, en las ganas de seguir aprendiendo y en la ilusión por lo que todavía está por venir. Porque, como sugería Ortega y Gasset, vivir de verdad también significa querer vivir un poco más cada día. Sara Duque (Barcelona, 1995) apasiona

También lo cubren: El Liberal.

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