La mayor plataforma de criptomonedas del mundo, Binance, ha reabierto progresivamente las retiradas en seis redes blockchain tras sufrir un ciberataque histórico. La compañía asegura que cubrirá las pérdidas, pero persisten las dudas sobre la seguridad y la confianza de los inversores. Binance comienza a recuperar la normalidad después de uno de los mayores golpes de la historia de las criptomonedas. La plataforma ha anunciado la reactivación progresiva de nuevas retiradas de activos digitales tras el ciberataque de finales de octubre, que provocó pérdidas estimadas de 6.300 millones de dólares. La reapertura afecta a seis redes blockchain y llega después de varios días de restricciones que han puesto a prueba la confianza de los inversores. La recuperación operativa no significa que la crisis esté superada. La compañía ha anunciado que la nueva fase de restablecimiento comenzará a las 05:00 horas de España peninsular, aunque ha advertido de que los usuarios no podrán retirar todos los activos simultáneamente. La recuperación afectará a Ethereum, BNB Smart Chain, Base, Tron, Polygon y Sui, seis infraestructuras fundamentales para las operaciones con criptomonedas y otros activos digitales. La plataforma ha explicado que la activación dependerá de las comprobaciones de seguridad realizadas sobre cada combinación de activo y red. También ha advertido de posibles retrasos derivados del elevado volumen de solicitudes. El objetivo es evitar que una reapertura acelerada provoque nuevos problemas técnicos o comprometa los sistemas afectados. El origen de la crisis se encuentra en el ataque registrado el 29 de octubre de 2026, cuando Binance sufrió una vulneración de seguridad que permitió realizar retiradas no autorizadas desde sus monederos digitales. La investigación preliminar apuntó al posible compromiso del ordenador de un ingeniero encargado de operaciones tecnológicas. No obstante, la compañía ha reconocido posteriormente que se identificaron otros puntos de intrusión. El impacto económico se estima en aproximadamente 6.340 millones de dólares, una cifra que sitúa el incidente entre los mayores robos conocidos del sector. Binance ha comunicado que asumirá las pérdidas mediante recursos corporativos y su fondo de protección de usuarios, conocido como SAFU. La reapertura de las retiradas ha provocado importantes movimientos de capital. Durante las primeras nueve horas y media de funcionamiento parcial, Binance procesó 4.650 millones de dólares en retiradas, frente a unos 1.010 millones en depósitos. El resultado fue una salida neta aproximada de 3.640 millones de dólares, equivalente al 2,1% de los activos que la plataforma declaraba gestionar antes del incidente. Estas cifras muestran la magnitud de la presión soportada por la empresa. También reflejan una realidad incómoda: la confianza puede deteriorarse mucho más rápidamente de lo que tarda en reconstruirse. La capacidad de absorber estas salidas sin nuevas interrupciones será determinante para estabilizar la actividad. El ataque ha reabierto el debate sobre las vulnerabilidades de las grandes plataformas centralizadas de criptomonedas. Aunque las transacciones blockchain cuentan con mecanismos criptográficos de protección, los intermediarios dependen también de servidores, autorizaciones internas, sistemas de custodia y controles sobre sus empleados. Una brecha en cualquiera de estos elementos puede comprometer cantidades extraordinarias de dinero. El incidente revela que el tamaño de una plataforma no elimina los riesgos tecnológicos. Por el contrario, la concentración de activos puede convertir sus infraestructuras en objetivos especialmente atractivos para organizaciones criminales. Binance sostiene que está reforzando sus sistemas y que publicará un informe técnico detallado cuando concluya la investigación. Uno de los aspectos más relevantes es la posibilidad de recuperar parte de los activos sustraídos.
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