Antony Beevor, historiador británico especializado en la Primera Guerra Mundial, ha publicado recientemente un libro que combina la biografía de Grigori Rasputín con el colapso de la dinastía Romanov. En la entrevista concedida al Diario Nacional, explica que su objetivo es comprender cómo los conflictos del siglo XX, iniciados con la Gran Guerra, tienen sus raíces en eventos como la revolución rusa. Beevor describe a Rasputín como una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde: para ciertos sectores del imperio era un personaje fascinante, mientras que para otros resultaba aterrador. Señala que los escándalos sobre supuestos romances con la zarina y sus hijas son mayormente falsos, pero que, en una sociedad patriarcal, alimentaron la percepción de un zar débil y traicionado. Según el autor, la salida del zar Nicolás II del frente en 1915 permitió a Rasputín y a la emperatriz nombrar a ministros incompetentes, destacando a Protopopov, quien padecía una enfermedad grave y tomó decisiones desastrosas. La mala gestión del suministro ferroviario provocó la escasez de pan en Petrogrado, desencadenando los motines de febrero que se convirtieron en la revolución de la calle, sin líderes bolcheviques claros. El historiador también analiza la irracional creencia de la familia imperial de una conexión espiritual con el campesinado ruso. Rasputín, de origen siberiano humilde, fue visto como un gurú que podía aliviar la hemofilia del heredero Alexei, lo que reforzó su influencia sobre el zar y la zarina, aunque su verdadera espiritualidad era más genuina que manipuladora. #Rasputín #HistoriaRusa #Beevor #Revolución1917 #DN Fuente: dn
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