Argentina prueba cápsulas de celulosa de plantas invasoras para recuperar cinco metales de baterías de litio usadas, y el siguiente paso son las baterías de coche

Fuente: ECOticias.com · sociedad · nacional, España

Argentina prueba cápsulas de celulosa de plantas invasoras para recuperar cinco metales de baterías de litio usadas, y el siguiente paso son las baterías de coche

Un equipo del CONICET, el gran organismo científico público de Argentina, ha probado en laboratorio cómo reciclar baterías de litio usadas con cápsulas de celulosa de plantas invasoras. La idea es recuperar cinco metales muy buscados (aluminio, litio, níquel, cobalto y manganeso) y devolverlos a la industria. Con baterías de móvil el método ya ha funcionado. Ahora toca dar el salto a las de coche, y el grupo ya está en conversaciones con una empresa automovilística, según el comunicado del CONICET del 20 de octubre de 2026. ¿Quién no guarda en un cajón algún móvil viejo sin saber qué hacer con él? Al frente del proyecto está Martín Negri, investigador del CONICET. Dirige el Laboratorio de Materiales Compuestos y Energía en el INQUIMAE , un instituto compartido con la Universidad de Buenos Aires (UBA). En septiembre de 2026 recibió por este trabajo la Distinción Franco-Argentina en Innovación, en la categoría Senior. Era la décima edición del premio, que organizan el CONICET y el Institut français d’Argentine, de la Embajada de Francia, con el apoyo de TotalEnergies Argentina. Para una idea que aún vive sobre una mesa de laboratorio, no es poca cosa. Negri no está solo. En la investigación también participa el Laboratorio de Polímeros del Centro de Investigaciones en Hidratos de Carbono, otro centro del CONICET y la UBA. Según el organismo, los dos grupos llevan años colaborando en energía con empresas. Cuando una batería se agota, dentro siguen quedando metales con mucho mercado. Para el investigador, es clave «poder recuperar elementos de alta demanda». Piensa en nuevas baterías, pero también en semiconductores, pinturas, vidrios y materiales para medicina. Un buen ejemplo es el cobalto, habitual en las baterías de móviles y de muchos electrodomésticos. Según Negri, vale más como materia prima que el propio litio. Y se usa en cerámica, pintura y electrónica. Esa es la lógica de la economía circular, que Negri cita como punto de partida. En lugar de usar y tirar, la batería vieja pasa a ser materia prima para otros productos. Así se evita, además, que sus metales acaben en un vertedero sin ningún tratamiento. Antes de tocarlas, las baterías gastadas pasan por una neutralización segura de su carga eléctrica. Sin ese paso pueden explotar al manipularlas, y eso es lo último que alguien quiere en un laboratorio. Después se desarman, por trituración o desensamblado, y se apartan los electrodos y las membranas. «A estas partes les aplicamos diferentes procesos químicos», explica Negri. El resultado son líquidos con el litio, el níquel o el cobalto disueltos. El problema es que esos líquidos son una mezcla. Puede haber una sal de litio y otra de cobalto en el mismo recipiente. Y ahí empieza lo difícil. Según el investigador, ahora la cuestión «no es solo sacarlos de ese medio, sino separarlos». Lo ideal es obtener una sal por cada metal, sin que una contamine a la otra. Para eso, el equipo usa cápsulas que funcionan como «esponjas inteligentes», cada una pensada para captar una sal concreta. Lo más curioso es el material. Las cápsulas se fabrican con biopolímeros, como la celulosa de plantas nativas invasoras sin valor comercial. Dicho de otro modo, lo que sobra en el campo sirve para recuperar lo que sobra en el cajón. De momento, la técnica solo se ha probado en laboratorio con baterías de litio de móviles. En los coches, explica Negri, hay dos tipos de batería. Unas son de ion litio y otras de níquel-metal-hidruro. Las segundas llevan sobre todo níquel, pero también tierras raras como el lantano o el neodimio. Son metales con mucho futuro en los semiconductores. Además, el proyecto quiere trabajar con los recicladores urbanos y llevar lo aprendido fuera del laboratorio, un paso que muchos proyectos de laboratorio nunca llegan a dar. No es la única idea de este tipo. En Singapur ya se extrajo con cáscaras de naranja hasta el 92,2 % de varios metales de baterías usadas . Y en Europa, el reciclaje de baterías podría recortar ha

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