Meliá Hotels International obtuvo un beneficio neto de 93,5 millones de euros durante los nueve primeros meses del ejercicio , lo que representa un descenso del 47,4% respecto al mismo periodo del año anterior. El resultado estuvo condicionado por el impacto extraordinario negativo de 79,8 millones de euros derivado del cese de sus operaciones en Cuba, según los datos comunicados por la compañía. Pese a este efecto, la evolución del negocio mantuvo una tendencia positiva. Los ingresos consolidados sin plusvalías alcanzaron los 1.707 millones de euros hasta septiembre , un 7,3% más que en el mismo periodo de 2025. En el tercer trimestre, esta partida se situó en 659,6 millones de euros, con un crecimiento interanual del 7,7%. El resultado consolidado del trimestre alcanzó los 89,4 millones de euros, un 0,2% más. El beneficio bruto de explotación (Ebitda) sin plusvalías ascendió a 443 millones de euros en el acumulado del año, un 3,2% más. Entre julio y septiembre alcanzó los 198,3 millones, con un avance del 4,1%, pese al efecto de la reapertura de Paradisus Cancún y las reformas del Gran Meliá Don Pepe, con un impacto conjunto de 5,8 millones de euros negativos, y al cambio del modelo de alquiler a gestión del Hotel Innside Nueva York, que restó otros 3,1 millones al Ebitda. Durante el tercer trimestre, Meliá registró una tarifa media diaria (ARR) de 181,1 euros , un 13,5% más que un año antes, y una ocupación del 74%, con un incremento de 7,3 puntos porcentuales. El ingreso por habitación disponible (RevPAR) se situó en 134 euros, lo que supone un crecimiento interanual del 25,9%. En el conjunto de los nueve primeros meses, el ARR alcanzó los 160,6 euros (+9,2%), la ocupación media fue del 66,5% (+4,2 puntos) y el RevPAR llegó a 106,9 euros, un 16,5% más. En cuanto a la expansión, la cadena ha firmado 20 nuevos hoteles , que incorporan 4.500 habitaciones a su cartera, y ha abierto 17 establecimientos hasta la fecha. La compañía mantiene su objetivo de cerrar el ejercicio con hasta 40 nuevas firmas, que sumarían más de 8.400 habitaciones, y prevé realizar 24 aperturas, con unas 3.300 habitaciones adicionales a su portfolio operativo. La deuda neta se situó a finales de septiembre en 2.102,9 millones de euros , 98 millones menos que al cierre de 2025. Por su parte, la deuda neta financiera, excluidos los arrendamientos, aumentó en 67,6 millones, hasta los 846,2 millones. La compañía mantiene su objetivo de situar el ratio de endeudamiento entre 2 y 2,5 veces y continúa valorando la rotación de activos no estratégicos para optimizar la asignación de capital. El presidente y consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer , destacó la evolución del negocio y las perspectivas para el cierre del ejercicio. «Meliá mantiene así su confianza de culminar el ejercicio con un crecimiento de RevPAR de un dígito alto, mientras sigue avanzando hacia un modelo de negocio más sólido, diversificado y orientado a la generación de valor», aseguró. El directivo también señaló el dinamismo de sus destinos, especialmente España durante la temporada alta, y la contribución de la disciplina de costes y la estrategia comercial a la absorción de los impactos extraordinarios. De cara al cierre del año, la hotelera mantiene unas perspectivas positivas, con las reservas On The Books para el cuarto trimestre por encima en doble dígito de las registradas en el mismo periodo del ejercicio anterior. La compañía espera alcanzar un crecimiento del RevPAR de un dígito alto en el conjunto de 2026, apoyado principalmente en el comportamiento del mercado español. No obstante, el Ebitda anual estará condicionado por la transición del Innside Nueva York al modelo de gestión, que tendrá un impacto de 7,4 millones de euros en el segundo semestre. Según la compañía, este cambio reduce su exposición a rentas fijas y mejora el perfil de riesgo del grupo. Meliá también advierte de que el accidente ferroviario de Urda podría provocar una ralentización puntual de la demanda ha
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