Haití tiene mucho de África en el Caribe y la crueldad del coloniaje y de la neo-colonialidad impuesta con saña, tiene motivos imperialistas por el ejemplo histórico que encarnó y las recientes rebeldías escenificadas por su pueblo: -Por la osadía de ser el primer país en independizarse y el primer pueblo en autodeterminarse en nuestra América y protagonizar la primera revolución social antiesclavista de la negritud oprimida. – Por haber derrotado al ejército invasor de Napoleón del imperio francés -Por aportar a Bolívar las armas para la campaña independentista suramericana. -Por las periódicas rebeldías contra el despotismo, el empobrecimiento persistente y las agresiones imperialistas. Eso explica las recurrentes invasiones militares para tratar imponer la sumisión pretendida, que resulta misión imposible. Por eso, las fuerzas opresoras de Haití recurrieron a formar y armar las bandas terroristas, con fines desmovilizadores y como pretexto para nuevas formas de intervención militar en dirección a imponer un caos bajo su control y a simular una guerra interna, sin alterar la prolongación del caos, en la que solo mueren jóvenes excluidos/as, de las barriadas híper empobrecidas La invasión más reciente, con participación de unidades del ejército salvadoreño, es fundamentalmente mercenaria y está a cargo de ERIK PRINCE y su Corporación mercenaria BLACKWAYER (ahora VETUS GLOBAL). Miren ustedes en que consiste esa modalidad de invasión militar y el proceso que condujo a ella: Según la agencia Reuters: «Una fuente con conocimiento de la operación indicó que, una vez estabilizada la seguridad, la empresa diseñaría e implementaría un sistema para gravar las mercancías que ingresan desde la República Dominicana.» , valoradas en cerca de mil millones de dólares anuales. A pesar de que la empresa mercenaria de Eric Price ha operado en Haití desde el despacho presidencial, con el cordón umbilical en la Casa Blanca, ni Prince, ni las autoridades consultadas respondieron a solicitudes de comentarios hechos por medios de prensa. ¡Se saben culpables de un servilismo mercantil facineroso! Laurent Saint-Cyr, mientras fue la principal figura del disuelto Consejo de Gobierno, y el actual mandatario Alix Didier Fils-Aimé, son dos empresarios haitianos que responden bien al trumpismo neofascista y al militarismo mercenario y criminal. Aquí, en dominicana, prima todavía el silencio oficial y la aparente indiferencia de los medios y sectores dominantes, lo cual tiene mucho de complicidad. Hay casos, como el de Diario Libre, propiedad del poderoso Grupo Rainieri-Punta Cana, que sí le presta atención a la situación de Haití invadido bajo el manto de la ONU. Pero lo hace de manera muy complaciente con los agresores, evade la necesaria condena al ominoso contrato con esa corporación mercenaria y obvia las graves complicidades dominicanas. Luis Abinader y sus dos cancilleres, Roberto Álvarez e Ito Bisonó, son grandes cómplices de estas barbaridades; junto a las dos oligarquías de la isla, ambas beneficiarias del caos manipulado, y junto a altos funcionarios de la ONU, organismo que le sirve de paragua encubridor.
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