LA OBRA PÚBLICA ENFRENTA UN NUEVO IMPASSE El encarecimiento de materiales y energía ha llevado a las empresas a alejarse de concursos públicos cuyos presupuestos ya no abarcan el costo real de ejecución L a obra pública en España se enfrenta a una grave falta de aspirantes cuando las cuentas no salen a cuentas. Como señala El Economista , las compañías constructoras han dejado de limitar su retirada a los contratos de comunidades autónomas y ayuntamientos: ahora también están abandonando licitaciones del Estado. La cuestión radica en una combinación de presupuestos obsoletos, el aumento en los precios de la energía y las significativas subidas en los costes de los materiales. Las empresas advierten que aceptar ciertos pliegos supone afrontar pérdidas desde el primer día, sobre todo cuando el contrato no incluye una revisión adecuada de precios. El ejemplo del betún asfáltico ilustra a la perfección esta situación. La Dirección General de Carreteras estimó el coste de la tonelada en 55 euros, cuando el precio real se aproxima a 90 euros. Ante tal diferencia, las compañías deben decidir entre no presentarse o arriesgarse a competir con ofertas que pueden poner en jaque su viabilidad económica. Los incrementos acumulados hasta agosto de 2026 revelan la presión que viven las obras: Este aumento afecta a todo tipo de proyectos, desde carreteras y ferrocarriles hasta obras hidráulicas y urbanización. Asimismo, encarece el transporte y complica la posibilidad de cumplir los plazos estipulados, en especial en contratos de menor tamaño, donde hay poco margen para absorber sobrecostes. La Confederación Nacional de la Construcción ha registrado 1.130 licitaciones sin ofertas durante el primer semestre , con un valor total de 707 millones de euros . El importe medio de cada contrato ronda los 625.000 euros. Este fenómeno comenzó principalmente en administraciones locales y autonómicas, pero ha llegado al Estado, que históricamente se ha considerado un cliente clave para las grandes firmas. Paralelamente, se ha incrementado el número de concursos con un solo licitador. Entre enero y agosto, estos contratos sumaron 976 millones de euros, cuadruplicando la cantidad del mismo periodo del año anterior, según las estadísticas de Seopan. La falta de competencia tiene efectos inmediatos: Las constructoras exigen la creación de mecanismos que posibiliten trasladar parte de estos aumentos de costes a los contratos. El sector argumenta que la Ley de Desindexación limita estas posibilidades y deja a las empresas vulnerables a variaciones que no podían prever al presentar sus ofertas. El resultado se traduce en una decisión cada vez más frecuente: optar por no participar en el concurso. En otras licitaciones, las compañías ralentizan el avance de las obras porque el presupuesto original ya no cubre el coste necesario para seguir el ritmo previsto. Esta presión es notable, especialmente en contrataciones de conservación, asfaltado y rehabilitación, donde los plazos son cortos y las subidas impactan rápidamente en las cuentas. La Administración se encuentra, por tanto, ante un dilema con repercusiones económicas y sociales: seguir adelante con licitaciones a precios inadecuados o actualizar las cantidades y afrontar un mayor gasto público. Mientras no se subsane esta discrepancia, nuevas carreteras, infraestructuras hidráulicas y proyectos urbanos seguirán esperando a que las cifras se alineen nuevamente. QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE Buscamos personas comprometidas que nos apoyen PERIODISTA DIGITAL, SL CIF B82785809 Avenida de Asturias, 49, bajo 28029 Madrid (España) Tlf. (+34) 91 173 11 26 [email protected]
Ver más en News Today