Títeres, símbolos y una puesta en escena que desata las críticas: el Congreso vuelve a convertirse en escenario de una polémica política E l Congreso de los Diputados ha vuelto a ofrecer una imagen difícil de digerir para quienes consideran que las instituciones deben estar al servicio de todos los españoles y no convertirse en escenarios de propaganda ideológica . El homenaje celebrado el pasado 4 de noviembre a las mujeres represaliadas durante el franquismo ha terminado envuelto en una polémica que va mucho más allá de la memoria histórica : la utilización de dinero público para financiar una performance que, lejos de generar consenso, provoca indignación , incredulidad y una profunda sensación de vergüenza ajena. El acto, presidido por Francina Armengol , tenía como objetivo recordar a las conocidas como « las rapadas », 39 mujeres de Fuendejalón (Zaragoza) que fueron sacadas de sus casas, rapadas y paseadas públicamente como castigo y humillación durante la represión franquista. También se rindió homenaje a María Domínguez, alcaldesa republicana de la localidad, fusilada por las tropas franquistas. Una tragedia histórica que merece respeto, rigor y reconocimiento. Sin embargo, el cierre del homenaje ha terminado acaparando buena parte de la atención. La representación de Melón Pelado , de la compañía ButacaZero, puso el broche final al acto institucional. Una obra teatral que, según la información publicada antes de su celebración, incluye muñecas ahorcadas con banderas de España y una escenificación que pretende denunciar la represión sufrida por las mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura. La función terminó, además, con los asistentes cantando una versión del «Cara al sol» con una letra reivindicativa de las mujeres rapadas. ESPERPENTICO!! Os juro que he intentado hacer un tuit serio sobre esto, pero me he quedado en shock. Ana Redondo @_anaredondo_ cantando el cara al sol (modificado) en el congreso. Ni Valle-Inclán en su mejor noche de esperpento se atrevió a tanto. https://t.co/BHaGjuGBUA — TORQUES (@xaquindashervas) November 5, 2026 Y aquí surge la pregunta que muchos ciudadanos se hacen: ¿es esta la manera más adecuada de rendir homenaje a las víctimas desde una de las instituciones más importantes del país? El Congreso no es un teatro privado ni un espacio destinado a satisfacer las ocurrencias de una determinada sensibilidad política. Es la sede de la soberanía nacional, sostenida con los impuestos de todos los españoles, incluidos aquellos que no comparten la visión ideológica de quienes organizan estos actos. La libertad artística es incuestionable. Pero también lo es el derecho de los ciudadanos a cuestionar el uso que se hace de sus recursos y de sus instituciones. Cada acto institucional, cada producción artística y cada representación organizada en dependencias públicas requiere recursos. Y esos recursos proceden, directa o indirectamente, del contribuyente . Por el momento, no se ha detallado aquí el coste concreto de la representación ni la partida presupuestaria con la que se financió. Pero la ausencia de una cifra no elimina la necesidad de exigir transparencia. ¿Cuánto ha costado la actuación? ¿Qué contrato se ha formalizado? ¿Qué criterios se han seguido para seleccionar a la compañía? ¿Se considera que este formato representa adecuadamente a una institución que debe ser plural? Son preguntas perfectamente legítimas. Y deberían responderse sin recurrir al habitual argumento de que cualquier crítica supone un ataque a la memoria de las víctimas. QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE Buscamos personas comprometidas que nos apoyen Cristina López Mantas (1994) es graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, redactora de política en Periodista Digital. PERIODISTA DIGITAL, SL CIF B82785809 Avenida de Asturias, 49, bajo 28029 Madrid (España) Tlf. (+34) 91 173 11 26 [email protected]
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