Las empresas españolas quieren cambiar las reglas de las bajas laborales. Su principal reivindicación pasa por trasladar a la Seguridad Social el coste de las prestaciones económicas durante la incapacidad temporal y conceder más competencias a las mutuas para supervisar los procesos médicos. Sin embargo, existe una contradicción en el planteamiento empresarial: mientras reclama una legislación más estricta para los trabajadores, la mayoría de las compañías reconoce que apenas ha desarrollado mecanismos propios para prevenir las ausencias. El último Estudio sobre Clima Empresarial de la Cámara de Comercio de España , publicado este jueves, pone cifras a esta postura. Ocho de cada diez empresas consideran que endurecer la normativa es una de las principales herramientas para combatir el absentismo. La propuesta refleja el creciente malestar de las organizaciones por el incremento de las bajas, pero también abre un debate sobre quién debe asumir la responsabilidad de un problema que no depende exclusivamente de los empleados. Entre las medidas que defienden los empresarios destaca ampliar la intervención de las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social. Algo más de la mitad de las compañías encuestadas respalda esta posibilidad. Asimismo, cuatro de cada diez quieren mejorar la coordinación entre empresas, mutuas y servicios públicos de salud, mientras que un porcentaje similar considera que los empleadores deberían dejar de abonar la prestación económica durante las bajas. La reivindicación coincide con las posiciones que ha defendido la CEOE y con las propuestas del Partido Popular, que plantea revisar el funcionamiento del sistema para reducir la carga económica que soportan las empresas. Sin embargo, el estudio revela que las organizaciones no están poniendo el mismo empeño en mejorar sus propias condiciones laborales. Cerca del 85% reconoce que no ha implantado protocolos internos específicos para reducir el absentismo. La diferencia entre las exigencias dirigidas al legislador y las actuaciones dentro de las compañías constituye uno de los aspectos más significativos del informe. La encuesta de la Cámara de Comercio también permite observar qué soluciones despiertan menos interés entre los directivos. Menos del 18% de quienes reclaman cambios normativos menciona alternativas como el teletrabajo, la flexibilidad horaria o las medidas de conciliación. Los programas de salud laboral, prevención de riesgos y mejora del ambiente de trabajo apenas aparecen en una de cada diez respuestas. Este desequilibrio resulta especialmente relevante porque el absentismo no responde a una única causa. Las enfermedades, las condiciones de trabajo, la organización de las jornadas, la carga laboral y las dificultades para acceder a la atención sanitaria pueden influir en la duración y frecuencia de las ausencias. Por tanto, trasladar los costes de las prestaciones o ampliar las competencias de las mutuas no resuelve necesariamente los factores que originan las bajas. El debate empresarial se concentra en quién controla los procesos y quién paga, mientras la prevención queda relegada a un segundo plano. Las cifras de la Seguridad Social confirman que la incapacidad temporal continúa creciendo en España. Durante el primer semestre del año, la prevalencia media de las bajas por contingencias comunes alcanzó los 55,18 procesos por cada 1.000 trabajadores asalariados. La proporción supera los 54,13 casos registrados en el mismo periodo del año anterior y los 50,46 de 2024. Pese a esta evolución, la percepción empresarial no es uniforme. Menos del 30% de los directivos consultados afirma que las bajas han aumentado en su propia compañía durante el último año. Además, menos del 40% considera que el absentismo representa un problema grave para su organización. La diferencia entre la preocupación general y la experiencia particular de las compañías sugiere que el fenómeno tiene una distribución desigual. No todas las plantillas presentan las mismas dif
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