La contundente victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos sigue resonando en los mercados, pero, tras las fuertes subidas de la sesión del miércoles, Wall Street afronta hoy una sesión negra de fuertes vaivenes, sobre todo en el sector tecnológico, donde se intensifican las incertidumbres ligadas a la inteligencia artificial . El índice Nasdaq, referencia de la industria, se desploma cerca del 4% y entra en el terreno de la corrección desde sus máximos al caer más del 10%. La tecnología arrastra a la baja al S&P 500, que se deja más de un 2%. Las Bolsas europeas, así, han borrado sus ganancias, y solo ha logrado resistir el Ibex, que ha cerrado con un alza del 0,4%. En el fondo de la oleada vendedora están las perspectivas de frenazo en la instalación de centros de datos y, por tanto, de inversiones en tecnología. Estas dudas han desatado una estampida de inversores del sector tecnológico, que acumula varias semanas de castigo en Bolsa, dudas sobre su modelo de financiación y unos resultados por debajo de lo previsto. Llueve sobre mojado en un sector que ve poco a poco cómo la confianza de los inversores se va diluyendo y se acelera la rotación de sus carteras. Los desplomes son particularmente severos en las empresas que están en la cadena de valor de los centros de datos: fabricantes de chips, procesadores y memorias son el eslabón más débil si se concreta la temida ralentización de las inversiones en IA, catalizador de las subidas de la renta variable durante los últimos años. Entre los primeros, empresas como SanDisk, Western Digital y Qualcomm se hunden hasta un 19%. AMD y Micron, piezas clave en la industria de semiconductores, corrigen más del 15%. No se libra de las caídas Nvidia, uno de los iconos empresariales de la fiebre de la IA y que encaja un recorte del 8%. El castigo se ve limitado entre los grandes hiperescaladores, empresas con negocios diversificados pero que operan infraestructuras de computación en la nube a gran escala. Microsoft y Amazon recortan cerca del 4% y Alphabet , un 2%. Un panorama que lleva al índice de semiconductores de Filadelfia a encajar un castigo de más del 8% en la jornada. Las dudas ya arrancaron en los mercados asiáticos, donde el Kospi de Corea del Sur —el más beneficiado de la apuesta por la IA en todo el mundo— cerró con una caída del 5,2%, con valores como SK Hynix hundiéndose un 9,5% y Samsung Electronics, un 7,6%. Los decepcionantes resultados del diseñador de chips estadounidense Qualcomm y las peores expectativas que emitió Arm Holdings han reavivado las preocupaciones sobre las perspectivas de crecimiento del sector. Ya en Europa, ASML, que diseña las máquinas utilizadas para la fabricación de chips, ha encajado una caída del 7%. Jordan Jackson y Stephanie Aliaga, estrategas de mercados de JP Morgan defienden que “el bum de la IA mantendrá el rumbo, aunque puede volverse más caro, más lento y más concentrado en los próximos años”. En su opinión, “aunque los nuevos gobernadores demócratas de Texas y Ohio son partidarios de endurecer las condiciones para el desarrollo de los centros de datos, las moratorias han tenido dificultades para convertirse en ley”. Ahora bien, el resultado electoral llega con el terreno muy abonado para una corrección entre las tecnológicas, con dudas crecientes sobre el retorno futuro de las multimillonarias inversiones en IA, unas estructuras de financiación muy ajustadas y unos resultados trimestrales que, en parte del sector, han estado por debajo de las expectativas del mercado. Las alarmas no han saltado esta semana. “Estamos viendo una clara continuación de la rotación fuera de los fabricantes de chips”, afirmó Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM Trade. “La victoria demócrata abre la posibilidad real de que la expansión de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial choque con un muro regulatorio si el partido cumple sus promesas electorales”, añadió. Coco Zhang, estratega de
También lo cubren: Cinco Días: economía y mercados.
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