Las grullas han regresado a sus lugares de cría con la habitual puntualidad que las caracteriza. A pesar de la crisis climática que enfrenta nuestro planeta, estas aves mantienen su ritmo estacional, volando en formación y haciendo sonar sus trompeteos característicos. Su migración hacia el sur marca la llegada del otoño, un recordatorio de que la naturaleza sigue sus propios ciclos. Mientras algunas especies se ven afectadas por el cambio climático, las grullas parecen seguir su curso sin alteraciones. Esto pone de manifiesto la eterna danza de la vida que se resiste a ser interrumpida. Fuente: ABC
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