ICTUS (Anatomía de «La última lección» de Castelao), que puede verse en el Centro Dramático Nacional hasta el 8 de noviembre, nos propone un juego teatral que sorprende desde el primer momento. A partir del célebre cuadro de Alfonso Castelao que da título a la obra y que representa el asesinato de Alexandre Bóveda a manos del franquismo, la compañía gallega Chévere nos presenta una auténtica disección del horror fascista y de sus contradicciones, que todavía hoy siguen resonando. Capa a capa y a través de distintos lenguajes escénicos, la propuesta explora cómo la violencia puede destruir una sociedad, su memoria y su identidad. La obra comienza con cinco actores sobre un escenario desnudo, en el que apenas encontramos un par de mesas y una serie de objetos dispuestos en el centro. Uno de los aspectos más sorprendentes de la propuesta es su planteamiento inclusivo. El montaje incorpora lengua de signos, subtítulos y audiodescripción en directo, con un narrador que va relatando lo que sucede en escena para facilitar también su seguimiento a las personas con discapacidad visual. Sin embargo, detrás de este despliegue de lenguajes y recursos escénicos se esconde algo más: una disección casi milimétrica de la estupidez humana y de nuestra capacidad para olvidar, tergiversar o incluso blanquear la historia. Sobre el escenario aparece una mujer que asegura haber sufrido un ictus. Su memoria se ha fragmentado y es incapaz de recordar cuestiones básicas de su vida cotidiana. Necesita apuntarlo todo, reconstruir los acontecimientos y analizar constantemente lo que sucede a su alrededor. Entre los recuerdos que no consigue recuperar está su asistencia al acto de presentación del cuadro en la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela , en octubre de 2018, cuando la pintura regresó temporalmente a Galicia desde Argentina . Tampoco recuerda por qué acudió a aquel acontecimiento ni qué significado tenía para ella A derradeira leición do mestre . A partir de esa pérdida de memoria, la obra construye una suerte de investigación forense en torno a La última lección de Castelao. Una reconstrucción que nos lleva hasta uno de los episodios más trágicos de la historia gallega: el asesinato de Alexandre Bóveda, intelectual y uno de los referentes del nacionalismo gallego, fusilado por los sublevados en 1936. Años después, durante su exilio en Argentina , Castelao, ensayista y uno de los padres del nacionalismo gallego, convertiría aquel horror y la memoria de la represión franquista en una de sus obras más emblemáticas: A derradeira leición do mestre , un cuadro de enorme carga simbólica y política. La pintura, en la que vemos a un maestro fusilado junto a dos niños que lloran ante su cadáver, está presente durante buena parte de la representación. Es mucho más que una imagen: constituye el testimonio de una violencia que no debe desaparecer de nuestra memoria y el hilo conductor de una obra que intenta reconstruir qué ocurrió, pero también cómo se ha contado y qué hemos decidido recordar. La obra emprende una investigación para reconstruir aquel día. Chévere utiliza todos los recursos a su alcance: repeticiones, grabaciones, fotografías, testimonios y una suerte de análisis científico de los espacios y los acontecimientos. La representación reconstruye el proceso desde que el cuadro sale de su caja hasta que es presentado públicamente por el entonces presidente de la Xunta , Alberto Núñez Feijóo. Y es precisamente en ese acto donde aparece una de las cuestiones más incómodas de la propuesta. Feijóo parece olvidar mencionar el verdadero significado histórico y político de la pintura: que representa la represión franquista y que su protagonista remite a Alexandre Bóveda, uno de los intelectuales asesinados durante los primeros días del golpe militar. En su intervención, el presidente parece desplazar el sentido de la obra hacia un homenaje genérico a los maestros, dejando en un segundo plano aquello que realmente repr
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