El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) ha salido al paso de las acusaciones de CSIF Sanidad Melilla, quien denunció la reincorporación de una enfermera embarazada de 34 semanas que habría experimentado contracciones en su primer turno. Según INGESA, la profesional solicitó su inclusión en la bolsa de empleo tras completar su alta médica más de un mes antes. La institución asegura que tanto su embarazo como su estado de salud evolucionaron de forma normal. Además, explica que se adaptaron sus funciones laborales a su estado, asegurando que se le asignó un puesto considerado seguro. INGESA distingue entre el embarazo de riesgo, que implica complicaciones médicas, y el riesgo durante el embarazo, que está relacionado con el entorno laboral de la gestante. En este caso, se aplicaron las medidas adecuadas correspondiente al segundo supuesto. El organismo también señala que no se ha detectado incumplimiento alguno en los protocolos de protección de la maternidad y ha denunciado que CSIF difundió sus acusaciones sin buscar aclaraciones, lo que podría causar preocupación entre otras trabajadoras embarazadas. Además, INGESA lamenta el uso de esta situación personal de la enfermera como un intento de dañar su reputación. A pesar de la controversia, el organismo ha expresado su apoyo a la enfermera y su familia, deseándoles una pronta recuperación.
Ver más en News Today