La ruta de las setas que esconde Albacete y que este otoño invita a descubrir sus pueblos más sorprendentes

Fuente: El Dia De Albacete · sociedad · Castilla-La Mancha, España

La ruta de las setas que esconde Albacete y que este otoño invita a descubrir sus pueblos más sorprendentes

El otoño cambia por completo el paisaje de la provincia de Albacete y convierte sus sierras en un escenario especialmente atractivo para quienes buscan naturaleza, gastronomía y pueblos con mucho que descubrir. La llegada de esta estación abre además la puerta a conocer uno de los grandes tesoros naturales y culinarios de la provincia, siguiendo un recorrido que lleva al visitante por bosques, espacios protegidos y localidades de la Sierra del Segura. La propuesta tiene a un producto muy particular como hilo conductor: las setas. La provincia de Albacete cuenta con una importante riqueza micológica que, especialmente durante los meses de otoño, adquiere un protagonismo especial. Sus montes y sierras albergan numerosas especies de hongos y setas que forman parte tanto del patrimonio natural como de la tradición gastronómica de la provincia. La micología se convierte así en una forma diferente de acercarse al territorio. El visitante puede descubrir los paisajes en los que crecen estas especies, conocer sus características y aproximarse a una tradición vinculada durante generaciones a los municipios serranos. Pero esta propuesta va más allá de salir al campo con una cesta. La ruta permite conocer también espacios naturales, pueblos de la provincia de Albacete y lugares dedicados específicamente a divulgar el mundo de los hongos. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha incluye la Ruta de las Setas dentro de su oferta de rutas gastronómicas, con un itinerario que permite conectar diferentes atractivos de la provincia. La primera parada se encuentra en Molinicos, en plena Sierra del Segura. El municipio se sitúa en la confluencia del valle formado por los arroyos del Pardal y de Fuente-Higuera, una ubicación que explica en buena medida la particular configuración de su casco urbano, formado por calles estrechas y empinadas. El entorno natural ofrece además un escenario especialmente interesante para los aficionados a la micología. Entre pinos negrales, robles y encinas crecen diferentes variedades de setas, cada una con sus propias características. Molinicos se convierte de esta manera en una puerta de entrada a una experiencia que combina naturaleza y gastronomía, pero también en un lugar desde el que conocer la relación entre los hongos y el territorio. Para quienes se acerquen a recolectar setas, es fundamental hacerlo siempre de manera responsable y respetando tanto la normativa vigente como las recomendaciones de conservación del entorno. Uno de los grandes atractivos de esta ruta se encuentra precisamente en Molinicos. Allí está la Casa del Níscalo, un espacio museístico dedicado al universo de los hongos, las setas y las trufas. El museo centra su actividad en el estudio y divulgación de estos organismos y aborda tanto las especies comestibles como las tóxicas. También muestra sus aplicaciones y su importancia en ámbitos tan diversos como la medicina, la salud, la agricultura y los ecosistemas. La visita permite comprender que las setas son mucho más que un ingrediente gastronómico. Los hongos desempeñan una función esencial en los ecosistemas y forman parte de un recurso natural cuya conservación resulta fundamental.  La Casa del Níscalo añade además un componente divulgativo a la escapada y ofrece una alternativa especialmente interesante para quienes quieran conocer la micología sin limitar la experiencia a la actividad en el campo. La siguiente parada de la ruta lleva hasta Yeste, donde se encuentra la microrreserva Cerro de Rala, en la zona periférica de protección del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. El paisaje cambia aquí para mostrar una meseta caliza de base dolomítica marcada por escarpes y paredones. La riqueza natural del enclave también se encuentra en su vegetación, con presencia de especies propias de las sierras béticas y otras con características murcianas. Para el visitante, esta parada supone ampliar la experiencia más allá de las propias setas y descubrir uno de los espacio

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