La victoria demócrata en el Congreso supone un importante revés para Trump, que deberá afrontar la segunda mitad de su mandato bajo un control parlamentario mucho más intenso. La política exterior de Estados Unidos puede verse condicionada, especialmente en relación con Europa y Ucrania. La confrontación con China no cambiará, pero la estrategia para abordarla puede variar. El desgaste de Trump es cada vez mayor y su capacidad para adaptar su estrategia política al nuevo escenario determinará su futuro político. El ejercicio del poder debe respetar los límites y contrapesos del sistema constitucional estadounidense, lo que recuerda que ganar unas elecciones no equivale a recibir una autorización ilimitada para gobernar. Trump afronta una etapa especialmente delicada de su presidencia.
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