En las islas de Hainan, en el sur de China, un hombre ha dedicado su vida a proteger a las tortugas marinas. Con la ayuda de su padre, un antiguo protector de la zona, ha trabajado en la reserva natural más grande de tortugas marinas que queda en el país. A través de su trabajo, ha logrado que los pescadores sean más conscientes del impacto que tienen en estos animales y ha establecido un centro educativo para sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la conservación.
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