Un equipo de investigadores en el que participa el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid ha desarrollado un sistema experimental que permite activar, regular y detener la actividad de una inmunoterapia contra el cáncer mediante la administración de un fármaco . El avance abre una nueva vía para intentar mejorar la seguridad de determinados tratamientos celulares, aunque todavía no se ha probado en seres humanos. El trabajo, publicado en la revista científica Advanced Science , se ha desarrollado en colaboración con investigadores del Hospital del Mar Research Institute y del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). La investigación busca abordar uno de los problemas de determinadas terapias antitumorales: la posibilidad de que las células inmunitarias modificadas para reconocer el cáncer también reaccionen frente a tejidos sanos y provoquen efectos adversos. Los científicos han conseguido que la actividad de estas células dependa de un medicamento que funciona como un interruptor. En los experimentos, la respuesta podía regularse mediante la dosis del fármaco y desactivarse al retirar el mecanismo de estimulación . El estudio se centra en una modalidad de inmunoterapia denominada STAb-T, basada en la modificación genética de linfocitos T para facilitar el reconocimiento de las células tumorales. Estas células modificadas pueden producir anticuerpos biespecíficos capaces de conectar los linfocitos con las células cancerosas y favorecer su eliminación. Sin embargo, algunas proteínas utilizadas para reconocer los tumores también pueden encontrarse en tejidos sanos. Esto plantea el riesgo de que el tratamiento desencadene respuestas no deseadas. Para intentar limitar ese problema, los investigadores han diseñado un sistema modular formado por dos componentes que necesitan la presencia de un fármaco específico para actuar conjuntamente. Uno de los componentes reconoce la proteína presente en las células tumorales, mientras que el otro permite establecer la conexión con los linfocitos T. La principal novedad es que el tratamiento experimental solo desarrolla la actividad diseñada cuando está presente el medicamento regulador . De esta manera, los investigadores disponen de un mecanismo externo para modificar la intensidad de la respuesta inmunitaria, algo que podría resultar relevante en el desarrollo de futuras terapias. Según la información facilitada por la Comunidad de Madrid , el sistema se ha probado en modelos experimentales de tumores hematológicos y sólidos. En el primer caso, los investigadores han utilizado como objetivo la proteína CD19, relacionada con determinadas células del sistema inmunitario. En los modelos de tumores sólidos, el trabajo se ha centrado en la proteína EGFR, presente en diferentes tipos celulares. Las pruebas han permitido comprobar que la respuesta de los linfocitos modificados depende de la presencia del fármaco y que puede modularse ajustando su dosis. Los resultados ofrecen una prueba experimental del funcionamiento de la tecnología, pero no permiten afirmar que se haya demostrado su eficacia o seguridad clínica en personas con cáncer . Para llegar a esa fase serán necesarios estudios adicionales y, en su caso, ensayos clínicos que permitan evaluar los posibles beneficios y riesgos. El trabajo está coliderado por Luis Álvarez-Vallina y Anaïs Jiménez-Reinoso, investigadores vinculados a las instituciones participantes. Susana Luengo-Arias, investigadora del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre y del CNIO-Hospital del Mar Research Institute, figura como primera firmante del artículo científico. El proyecto combina inmunología, ingeniería celular y biología molecular para explorar nuevas formas de controlar la actividad de tratamientos antitumorales. El objetivo es que, en futuras aplicaciones, la respuesta de las células modificadas pueda adaptarse a las necesidades del tratamiento y reducir determinadas actuaciones sob
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