Un programa educativo que combina aprendizaje y participación social podría ayudar a prevenir la difusión de discursos de odio online entre adolescentes , mejorando las estrategias de afrontamiento frente a este fenómeno y reduciendo actitudes de rechazo hacia las personas LGTBI. Así lo indica una investigación realizada con alumnado de Educación Secundaria en España, cuyos resultados muestran que este tipo de programas educativos logran mejoras moderadas en variables relacionadas con la prevención del odio online y el fortalecimiento de competencias de ciudadanía digital. El trabajo, publicado en la revista International Journal of Educational Research , analiza el impacto de un programa educativo desarrollado por la Plataforma del Voluntariado de España en colaboración con la Universidad de Granada y diversas entidades especializadas en la prevención del odio y la discriminación. La investigación recibió financiación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 del Gobierno de España. La investigación se llevó a cabo con 74 estudiantes de 2º de ESO de un instituto público de la Comunidad de Madrid, con una edad media de 13 años. El programa tuvo una duración de siete meses y combinó formación teórica, talleres prácticos y acciones de sensibilización diseñadas por el propio alumnado. El objetivo era prevenir discursos de odio online y promover actitudes de respeto y convivencia en el entorno digital. Los autores recuerdan que el discurso de odio en Internet es un problema que va en aumento, favorecido por la expansión de las redes sociales y el anonimato digital. Según explican, este fenómeno tiene consecuencias que trascienden el entorno virtual y afectan directamente a la sociedad, favoreciendo la discriminación, los desequilibrios de poder y la normalización de estereotipos negativos. El estudio subraya también el impacto sobre la salud mental de las víctimas, especialmente en adolescentes. La exposición al ciberodio se asocia con mayores síntomas de ansiedad, depresión e ideación suicida, además de menor autoestima y desvinculación académica. En este sentido, los investigadores destacan la importancia de que los centros educativos promuevan la denominada “ciudadanía digital”, entendida como el conjunto de competencias necesarias para participar de forma ética, crítica y segura en Internet. La intervención incluyó talleres específicos sobre intolerancia, racismo, xenofobia, diversidad sexual y de género, así como actividades de reflexión crítica sobre mensajes difundidos en TikTok, Instagram o X. Posteriormente, el alumnado diseñó campañas de sensibilización dirigidas a otros estudiantes del centro, mediante carteles, charlas breves y materiales de concienciación. El programa se elaboró junto a entidades especializadas como ACCEM , Movimiento contra la Intolerancia y Arcópoli , abordando cuestiones relacionadas con ideología, orientación sexual, identidad de género, racismo y xenofobia. Los autores explican que este modelo educativo se basa en metodologías de participación activa y reflexión crítica, y que investigaciones previas ya habían mostrado beneficios en competencias sociales, responsabilidad cívica y reducción de prejuicios. Los resultados indican que las estrategias para afrontar el odio online y las actitudes de rechazo hacia las personas LGTBI fueron los factores más relacionados con la difusión de este tipo de mensajes en Internet. En concreto, el estudio sugiere que enseñar al alumnado a reconocer, responder y manejar adecuadamente estas situaciones puede ser clave para prevenir los discursos de odio en el entorno digital. Según los investigadores, estos datos indican que fortalecer las habilidades para responder al odio online y trabajar las actitudes prejuiciosas hacia las personas LGTBI podría ser especialmente importante para prevenir este fenómeno. Aunque no todas las variables alcanzaron significación estadística en el modelo final, los autores señalan que el programa mostró resultados pro
También lo cubren: Infocop Online.
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