La presencia física en el hogar no siempre garantiza el afecto ni la guía que un menor necesita para crecer con equilibrio emocional y psicológico. Diversos especialistas en salud mental y orientación espiritual ponen el foco en una realidad tan dolorosa como silenciosa: los niños que experimentan lo que denominan una auténtica orfandad teniendo al padre en casa. Según detallan desde diferentes ámbitos profesionales, esta carencia de vínculos afectivos sólidos y de atención real deja una huella profunda en el cerebro en desarrollo, erosiona de manera notable la autoestima infantil y condiciona de forma directa la percepción que estos jóvenes tendrán en el futuro sobre las figuras de autoridad, la confianza y su propia relación con Dios. El fenómeno pone de manifiesto la urgencia de recuperar la implicación activa en la crianza y el acompañamiento cotidiano, superando la mera subsistencia compartida bajo un mismo techo para ofrecer un refugio emocional seguro que prevenga heridas duraderas en el tiempo. Fuente: Religión en Libertad #Familia #Psicología #Educación #Padres #SaludMental
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