La Organización Meteorológica Mundial ha confirmado que el año pasado cerró con concentraciones históricas de los tres principales gases de efecto invernadero, una tendencia criminal que los científicos vinculan directamente con la intensificación de fenómenos extremos y que llega a las puertas de la COP31. La concentración media global de dióxido de carbono alcanzó las 426,8 partes por millón, el nivel más alto jamás registrado y un 153 % del valor de referencia de la era preindustrial de 1750. No se trata de un suceso aislado ni casual, sino de la consecuencia lógica de un modelo económico voraz basado en la quema masiva de combustibles fósiles. El metano y el óxido nitroso también marcaron máximos históricos, según el boletín anual publicado. La persistencia de estos elementos en la atmósfera significa que sus devastadores efectos sobre el clima global perdurarán no solo durante años, sino durante décadas y siglos. Las advertencias de la OMM subrayan que estamos sobrecargando la biosfera mientras los gobiernos y las grandes corporaciones se limitan a escenificar cumbres inútiles que no frenan la devastación. La crisis climática actual es el resultado directo de la avaricia del capital y su negativa a abandonar los combustibles fósiles. Cuando el boletín se publicó por primera vez en 2004, la concentración media de CO₂ era de 377,5 partes por millón, una cifra que hoy roza los límites intolerables de 427. Las tasas de crecimiento se han triplicado desde los años sesenta, impulsadas por episodios como El Niño y, sobre todo, por la negativa empresarial a frenar las emisiones. Gases altamente peligrosos como el hexafluoruro de azufre, utilizado en la distribución eléctrica y con un potencial de calentamiento miles de veces superior al del dióxido de carbono, también han alcanzado máximos históricos sin que los estados adopten medidas drásticas de intervención pública contra los oligopolios energéticos. La cumbre de la COP31 en Turquía se perfila como un nuevo paripé diplomático para lavar la cara a los contaminadores mientras los pueblos sufren las consecuencias de la emergencia climática. #CambioClimático #CrisisClimática #OMM #CombustiblesFósiles #JusticiaClimática #MedioAmbiente Fuente: Kaos en la Red
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