La cesta de la compra española cambia de rumbo

Fuente: Zamora News · economia · Castilla y León, España

La cesta de la compra española cambia de rumbo

La forma en la que se alimentan los hogares en España ha experimentado una profunda transformación marcada por la paradoja de comprar menor cantidad de alimentos y, al mismo tiempo, pagar un precio considerablemente más elevado por ellos. Analizando la evolución entre los años 2016 y 2024, el consumo alimentario por persona ha registrado un descenso notable al pasar de 661 a 572 kilos anuales, lo que representa casi 90 kilos menos por habitante. Sin embargo, en ese mismo periodo, el gasto económico individual ha aumentado desde los 1.528 hasta los 1.787 euros. Estos datos forman parte del nuevo dosier elaborado por la Red PAC y publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, un estudio que profundiza en la evolución de las pautas de consumo y en el horizonte de la tradicional dieta mediterránea. Uno de los aspectos más significativos de esta transformación se observa directamente en la cocina y en la manera de organizar las comidas diarias. El consumo de platos preparados ha experimentado un incremento exponencial, creciendo un 45,24% desde 2013 hasta alcanzar en 2024 la cifra de 806 millones de kilos y un valor de 4.424 millones de euros en los hogares del país. Este auge responde a factores cotidianos como la escasez de tiempo, las modificaciones en los horarios laborales y el aumento progresivo de hogares formados por pocas personas. Pese a este ritmo acelerado, los platos de toda la vida continúan presentes en los menús, destacando opciones como las lentejas, la tortilla de patata, la sopa de pasta o la merluza, además de ensaladas y preparaciones sencillas. Paralelamente, la demanda en los establecimientos se orienta hacia productos limpios, fileteados, cocidos o listos para cocinar con el fin de agilizar las tareas domésticas. El informe gubernamental también pone el foco en el retroceso preocupante que sufren algunos de los pilares fundamentales de la dieta mediterránea. Entre 2006 y 2023, el consumo doméstico de aceite de oliva sufrió una bajada del 29,06%, mientras que el pescado fresco redujo su presencia en las cocinas un 35,49%. A esta tendencia se añade una brecha considerable respecto a las recomendaciones de los expertos en nutrición: se consumen de media unas cuatro raciones semanales de verduras y hortalizas, una cifra muy alejada de las 21 raciones aconsejadas por los especialistas sanitarios. En cuanto a los criterios que guían la decisión de compra, el precio se ha consolidado como el factor determinante para el 35% de los consumidores, aunque el 59% de los compradores sigue priorizando la adquisición de productos de proximidad y locales en su cesta semanal. No todos los cambios registrados son negativos; el análisis destaca una evolución favorable en la reducción del desperdicio alimentario. Entre 2016 y 2024, la cantidad de comida desechada en los hogares se redujo desde los 1.304 hasta los 1.097 millones de kilos, lo que supone un descenso del 15,8% en el volumen de desperdicios. El documento detalla asimismo el papel relevante que desempeñan los hogares de jubilados, los cuales acaparan ya el 26,9% del volumen total de alimentos consumidos en España. Asimismo, se aprecian diferencias significativas entre el entorno rural y las grandes urbes: en aquellos municipios cuya población no supera los 2.000 habitantes, el consumo de hortalizas frescas y de temporada supera en un 9,4% a la media nacional. En conjunto, estos datos perfilan a un nuevo consumidor que intenta conciliar el ajuste del presupuesto familiar, la optimización del tiempo disponible y la búsqueda de una alimentación equilibrada, mientras toda la cadena agroalimentaria se esfuerza por adaptarse a unas preferencias cada vez más dinámicas. Fuente: Zamora News

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