El debate político actual en el archipiélago canario se ha visto inundado por declaraciones institucionales en torno a la propuesta de exigir un mínimo de diez años de empadronamiento para poder adquirir un inmueble en las islas. Esta medida se presenta en los despachos oficiales como una vanguardista iniciativa nacida de la gestión gubernamental del presente. No obstante, la memoria histórica del territorio demuestra que la autoría de esta reivindicación pertenece al tejido asociativo y vecinal de base, el cual ha sido sistemáticamente invisibilizado por las fuerzas políticas mayoritarias que hoy deciden apropiarse de su discurso. La redacción original de una propuesta articulada para la regulación de la residencia no surgió de ningún laboratorio de ideas partidista, sino del trabajo intelectual de Antonio Leal Aguilar. Este autor asumió la compleja tarea de dotar de forma legal, técnica y discursiva las demandas del pueblo canario. Dicha labor se canalizó a través de plataformas sociales autogestionadas, con un papel pionero del Organismo Social Canario Titeroygakat, que aglutinaba a la Federación Insular de Asociaciones de Vecinos de Lanzarote, además de las coordinadoras Coveinca y Movecan. Ya en la década de los noventa, estos colectivos advirtieron de que un crecimiento demográfico descontrolado terminaría por colapsar los servicios públicos, disparar el precio de la vivienda y desplazar a los residentes locales. Lejos de limitarse a la protesta superficial, elaboraron una Proposición de Ley de Residencia Canaria que incluía mecanismos jurídicos concretos. La difusión masiva de este texto pionero se produjo en el año 1994 sin recibir financiación pública alguna. El colectivo Titeroygakat editó y costeó de su propio bolsillo la revista El Jolatero, un ejemplar monográfico de cuarenta páginas donde se desglosaba el articulado elaborado por Antonio Leal Aguilar bajo la premisa de la ley como garantía territorial. Se distribuyeron más de cuarenta mil ejemplares por todo el archipiélago, enviándose a partidos políticos y administraciones, que en aquel momento optaron por el silencio administrativo o el rechazo frontal. Asimismo, fue este mismo movimiento vecinal el encargado de convocar las primeras manifestaciones y acuñar eslóganes históricos para defender la medida sin caer en la xenofobia, marcando el camino de una reivindicación que hoy resurge en la primera línea de la actualidad política insular. Fuente: La Verdad De Lanzarote #Canarias #Vivienda #Politica #Sociedad #IslasCanarias
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