El avance del cambio climático y el aumento constante de las temperaturas globales están poniendo en serio peligro la producción agrícola tradicional, obligando a la comunidad científica a redoblar sus esfuerzos de adaptación. En este contexto, equipos de investigación pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, concretamente desde el Instituto de Agricultura Sostenible en Córdoba y el Centro de Recursos Fitogenéticos del INIA-CSIC, han volcado sus recursos en el desarrollo de variedades de legumbres resistentes capaces de soportar episodios extremos. Según han advertido los expertos durante un congreso celebrado en Pontevedra por la Asociación Española de Leguminosas, uno de los mayores desafíos actuales surge cuando se registran varios días consecutivos de calor inusual durante la fase de reproducción de la planta. Este fenómeno provoca daños severos en cultivos como las lentejas o las almortas, haciendo que las vainas queden completamente vacías, un problema que ya se detecta en territorios de todo el planeta, desde Australia hasta Canadá o el Líbano. Para frenar esta crisis y garantizar el futuro de alimentos tan básicos como los garbanzos, las lentejas o las habas, la estrategia de los investigadores pasa por recuperar y estudiar el valioso legado de los cultivos tradicionales. Aunque estas variedades fueron desplazadas en el pasado por opciones teóricamente más productivas, hoy representan la materia prima indispensable para el cruce y la selección genética. El Centro de Recursos Fitogenéticos custodia un archivo biológico de miles de muestras de leguminosas, enviando incluso duplicados de seguridad a instalaciones internacionales como la cúpula de Svalbard. Paralelamente, los científicos recuerdan que las legumbres no solo son fundamentales por su valor nutricional, sino porque actúan como aliadas ecológicas al fijar nitrógeno en los suelos a través de microorganismos, mejorando la fertilidad de la tierra y formando parte esencial de las rotaciones agrícolas. No obstante, advierten de que este esfuerzo científico debe ir acompañado de un respaldo decidido a la producción nacional y a los agricultores que mantienen vivo el sector primario en el territorio. Fuente: ECOticias.com #Medioambiente #Ciencia #Agricultura #CSIC #CambioClimatico
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