Circular en moto requiere una atención constante y pequeños despistes pueden derivar en costosas reparaciones, multas o caídas imprevistas. Uno de los fallos más frecuentes y molestos es olvidar el candado instalado en el disco de freno delantero al arrancar. Un simple metro con la rueda bloqueada basta para doblar el disco, dañar la pinza o provocar una caída absurda en el propio aparcamiento. Una solución tan sencilla y económica como un cable recordatorio conectado al manillar evita este tipo de situaciones cotidianas. Asimismo, confiar de manera exclusiva en la cerradura de dirección deja el vehículo demasiado expuesto a los amigos de lo ajeno, ya que resulta muy vulnerable en la calle. Talleres y aseguradoras recomiendan combinar antirrobos mediante cadenas de eslabones gruesos y puntos de anclaje fijos siempre que sea posible. Por otra parte, la carretera no es un circuito. Intentar seguir el ritmo de alguien más rápido suele desembocar en curvas demasiado cerradas, frenadas de emergencia sobre la inclinación y pérdidas de control motivadas puramente por el ego. Los sistemas de asistencia actuales ayudan, pero la física sigue mandando y bajar el ritmo es la mejor opción ante la duda. A todo esto se suma la fatiga generada por las bajas temperaturas, que reduce notablemente la capacidad de reacción y la concentración del conductor. Hoy en día existen múltiples alternativas en equipamiento térmico y capas impermeables para mantener el confort en marcha. Finalmente, es fundamental asumir que el resto de conductores no siempre miran los retrovisores ni esperan motocicletas, por lo que circular con distancia y previsión resulta vital. Salir alterado o con estrés tras una discusión también nubla el juicio al manillar. Fuente: Motor 16 #moto #seguridadvial #moteros #prevencion #consejos
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