La carta de Sergio García, director de Soria Noticias. Este próximo domingo 29 estamos llamados a las urnas. Votaremos en un ambiente de crispación total y mucha gente lo hará con la convicción de que estas elecciones supondrán un paso para el que no hay marcha atrás. Siempre he pensado, como soriano, que en las elecciones generales es donde más difícil resulta votar, por la escasez de opciones viables, por la lejanía de los temas que centran el debate nacional de nuestra realidad provincial y por el escaso impacto real que tiene nuestro voto en estos comicios. Tal vez, por ello, me suelo acercar a estos comicios con recelo y le invito a que haga lo mismo. Cuídese de quien le diga que tirará su voto o que su elección es inútil y vote a quien quiera, obtenga o no representación. Aléjese de quien dedique más tiempo a explicarle lo mal que lo harán los otros que a contarle lo que quieren hacer ellos. Niéguele la presunción de inteligencia o de buena fe, o ambas, a quien le exponga soluciones sencillas a problemas complejos. Rehúya a quien le diga ‘esto lo arreglamos nosotros en cuatro días’. Desdeñe a quien sea incapaz de ver una sola virtud o una sola buena idea en el contrario. Y, sobre todo, deseche a quien haga todo eso en la barra del bar, fuera de los micrófonos, en conversación sincera. Ese, el convencido, es el más peligroso. Caigo yo mismo, según escribo estas líneas, en lo que lamento; el pesimismo, el derrotismo, la negación y la zozobra. Y me da rabia porque el cuerpo me pide alegría, optimismo, proyectos, ideas. Este país, esta sociedad occidental idiotizada, sumisa, renegada y resignada, necesita asumir sus propias responsabilidades, un halo de esperanza, una chispa, un futuro por el que merezca la pena dejar el móvil, levantarse del sofá, olvidar disputas y ponerse en marcha. Pero no todo es retórica. En esta campaña también me apetecería que alguien hablase de cómo despolitizar la vida pública, de cómo fortalecer las instituciones del Estado, de cómo garantizar la independencia de los organismos de control –empezando por la justicia–, de cómo sacar la mano de la política de empresas públicas, sindicatos, publicidad institucional, asociaciones… Alguien que nos diga que este país necesita reducir su burocracia, modernizar la administración y profesionalizar la cosa pública. Y, a partir de ahí, podremos abordar desde lo técnico, el medio plazo, la moderación y el optimismo los grandes problemas de este país que básicamente se resumen en uno solo: cómo somos capaces de mejorar, o mantener, visto lo visto, el lastimado estado de bienestar y nuestras abandonadas infraestructuras de país si no somos capaces de generar riqueza en el sector privado. Todo ello, en un contexto internacional (ley del más fuerte y concentración del poder y la riqueza) que no nos favorece y al que no hemos sabido, ni querido diría yo, adaptarnos. Vivienda, inmigración, pensiones son, para mí, la misma cara de una moneda. Y con todo ello en mente, el domingo 29, al colegio electoral. Únete al universo Soria Noticias Descárgate nuestra APP , entra en nuestro canal de WhatsApp o síguenos en redes.
Ver más en News Today