Una campaña empresarial nacida para mostrar apoyo a Ceuta se ha convertido en pocos días en otra cosa: la prueba de que, detrás del gesto solidario, hay una lectura mucho más identitaria de lo que sus promotores quieren reconocer. El caso del jugador marroquí Ez Abde, señalado por ponérsela, lo demuestra mejor que cualquier análisis.
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