A priori, cabe aclarar que las gafas con IA para ciegos llevan años en el mercado, pero lamentablemente siguen fuera del alcance de buena parte de quienes las necesitan . Su precio supone un desembolso que muchas familias no pueden asumir, y la mayoría de usuarios continúa con el bastón blanco, una herramienta que apenas ha cambiado en casi un siglo y que tiene limitaciones. Ante este panorama, un estudiante de instituto estadounidense se propuso cambiar esa ecuación con un presupuesto mínimo y un motivo muy personal. Su invento, desarrollado entre soldaduras fallidas y prototipos que no respondían, le ha valido el reconocimiento de una fundación que cada año distingue a jóvenes con proyectos de impacto social. El flamante autor es Alexander Du , un estudiante de diecisiete años de Pensilvania (Estados Unidos), y su invento se llama IRIS , siglas en inglés de Sistema de Imagen Inteligente y Adaptable. El dispositivo cuesta unos 170 dólares (alrededor de 150 euros) , mientras que los aparatos comerciales con funciones similares rondan los 6.000 dólares , más de 5.000 euros. Es decir, su versión es unas 35 veces más barata.} Fotografía de Alexander Du. Foto: Barron Prize. Gracias a este proyecto, Du figura entre los quince ganadores principales del Premio Gloria Barron para Jóvenes Héroes 2026 , un galardón impulsado por el escritor T. A. Barron que reconoce cada año a 25 jóvenes de Estados Unidos y Canadá de entre ocho y dieciocho años. En este marco, cada uno de los quince premiados recibe 10.000 dólares para continuar su labor o costear sus estudios. La organización dio a conocer la lista de premiados de esta edición en septiembre. IRIS va integrado en unas gafas ligeras y discretas que, según la descripción del proyecto, actúan como un « perro guía virtual » . Sus sensores construyen un mapa tridimensional del entorno en tiempo real , localizan los obstáculos y avisan al usuario mediante vibraciones, de modo que pueda corregir la trayectoria sin tener que detenerse ni esperar una indicación por voz. El sistema se completa con una aplicación móvil que gestiona la navegación por GPS a partir de puntos de referencia, y con un asistente de inteligencia artificial que lee textos en voz alta y describe lo que hay alrededor. Además, todo funciona sin conexión a internet ni servicios en la nube , algo útil tanto para la privacidad como para zonas con mala cobertura. De acuerdo con los datos que difunde la organización del premio, las gafas reducen un 80 % las colisiones con obstáculos en comparación con el bastón blanco. Cabe remarcar aquí que la cifra procede del propio proyecto y no de un ensayo independiente, pero apunta a una carencia conocida del bastón: no detecta lo que está por encima de la rodilla , como ramas, toldos o señales mal colocadas. El origen de IRIS viene del seno familiar. La abuela de Alexander perdió la vista en la vejez y él se convirtió en su guía durante los paseos. Cada día que pasaban juntos, le narraba cada bordillo, cada grieta de la acera y cada desnivel del camino. De esa rutina surgió la idea de construir un aparato que le devolviera la independencia sin tener que recurrir siempre a otra persona. Y desde luego, el proceso no fue sencillo. Los primeros prototipos fallaban por soldaduras defectuosas y componentes que dejaban de responder y, lamentablemente, su abuela murió antes de que el dispositivo estuviera terminado , así que nunca llegó a usarlo. Aun así, el joven siguió adelante con una idea que él mismo resume en una frase: «Cuando el camino no existe, lo construyes
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