Una joven de 17 años reconvierte barriles industriales en recolectores de lluvia para evitar que 170.000 litros acaben en ríos

Fuente: elEconomista tecnologia · tecnologia · nacional, España

Una joven de 17 años reconvierte barriles industriales en recolectores de lluvia para evitar que 170.000 litros acaben en ríos

Nuestro planeta está repleto de procesos naturales que llevan ocurriendo millones de años y hacen que el planeta siga funcionado como lo ha hecho siempre. Sin embargo, los seres humanos estamos dejando un rastro con nuestras actividades que están afectando negativamente a nuestro ecosistema y alterando la vida de este. Uno de estos procesos que se ha visto afectado por el impacto y contaminación humana es la escorrentía. También conocido como escurriento, este fenómeno consiste en el flujo del agua de lluvia, deshielo o riego que circula sobre o debajo de la superficie cuando supera la capacidad de infiltración del suelo o la evaporación y llega hasta los ríos, mares o acuíferos. Se trata de una fase clave del ciclo del agua que llena nuestros ríos, lagos y embalses, no obstante, en el terreno por el que pasa el agua puede recoger y transportar basura, aceite y otros elementos que potencialmente pueden contaminar el agua. Por esa razón, una joven estudiante de 17 años de Texas ideó una sencilla pero efectiva forma de evitar que la escorrentía contaminada llegue a las aguas locales. Su idea fue reconvertir bidones industriales en barriles para recoger la lluvia, y según sus cálculos, este simple sistema ha evitado que unos 170.000 litros de escorrentía lleguen a los cursos de agua locales . Esta iniciativa nació como una necesidad de protegerse, ya que la zona donde vive esta joven se encuentra en el acuífero Edwards, una fuente de agua clave para el centro de Texas . La llegada de agua de lluvia sin tratar es potencialmente peligrosa al transportar contaminantes que dañan la fauna y flora de la zona, o incluso producir enfermedades a los humanos. Estos barriles actúan por doble partida, primero almacenan el agua que cae de los tejados y después actúan como filtrador para algunos contaminantes, evitando que lleguen a aguas fluviales. Su idea le ha llevado a uno de los Premios Gloria Barron de este año para Jóvenes Héroes e impulsar su "invento" para acercarlo a otras regiones donde ocurre lo mismo.

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