Instalación siderúrgica. Foto: Europa Press La gran industria advierte de la situación límite a la que se enfrentan por la crisis energética. La Alianza por la Competitividad de la Industria Española calcula que el sobrecoste acumulado del gas y la electricidad alcanzará los 8.900 millones de euros al cierre de 2026 por la escalada de precios a raíz de la guerra en Irán y la crisis desatada en el Golfo Pérsico. El sector vuelve a dar la voz de alarma por la rápida subida de precios que está presionando su actividad de cara al invierno, tras advertir en septiembre de sobrecostes de 7.400 millones. Son 1.500 millones adicionales en apenas unas semanas que amenazan con deteriorar todavía más la competitividad de las empresas. De la cifra total calculada, 4.900 millones son el impacto para la industria por el encarecimiento del gas natural, mientras que los 3.900 millones restantes se corresponden con la escalada de precios de la luz. La alianza agrupa a grandes empresas de sectores industriales como la s iderurgia, la química, el refino, el cemento, el papel, la automoción y la industria de defensa, entre otros, con un elevado peso en el consumo energético y las exportaciones españolas. Los sectores productivos, si bien aportan directamente el 11,7% del PIB (sin considerar impuestos), generan el 32,1% del Valor Añadido Bruto de nuestra economía y el 45,2% del empleo considerando sus efectos indirectos e inducidos, siendo también responsable del 90% de las exportaciones. La patronal advierte de que las compañías tendrán dificultades para absorber esta subida en un contexto marcado por la presión de sus competidores internacionales. «La situación se está agravando a una velocidad superior a la prevista», alerta Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza. El representante empresarial advierte de que el aumento de los costes puede comprometer inversiones, actividad productiva y empleo si las administraciones no reaccionan con rapidez. La preocupación de la industria no se limita al impacto económico de la factura energética, sino que los datos de consumo apuntan también a un deterioro de la actividad de las empresas. Según el Índice de Grandes Consumidores de Gas (IGIG), elaborado por Enagás, el consumo industrial de gas cayó un 9,4% en septiembre respecto al mismo mes de 2025. La cifra se agrava si se compara con años anteriores, reflejando un consumo un 31% por debajo de la media registrada entre 2018 y 2021. En el conjunto de 2026, el descenso alcanza el 27% respecto a ese mismo periodo. La Alianza subraya, además, que esta contracción no se ha compensado con un aumento equivalente del consumo eléctrico ni de otras fuentes energéticas descarbonizadas. Por ello, considera que una parte significativa del ajuste responde a una destrucción de demanda y a una menor actividad industrial, más que a un proceso de sustitución de unas fuentes de energía por otras. Ante este escenario, la organización reclama al Gobierno un paquete de medidas para aliviar la factura energética y evitar que el encarecimiento de los suministros se traduzca en «cierres prolongados de instalaciones y ajustes de empleo». La patronal considera insuficiente la respuesta del Ejecutivo a través del Real Decreto-ley 25/2026, aprobado el pasado 29 de septiembre para hacer frente a las consecuencias de la crisis en Oriente Medio. Según denuncia, la norma no incorporó ninguna de las principales propuestas trasladadas por el sector industrial. Una de sus principales reivindicaciones pasa por recuperar las ayudas directas a los consumidores industriales gasintensivos . La Alianza propone establecer un mecanismo de compensación por el incremento excepcional de los precios del gas, similar al que se habilitó durante la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania. Para ello, pide al Gobierno que negocie con Bruselas la prórroga del Marco Temporal de Ayudas de Estado por la crisis de Oriente Próximo (METSAF), cuya vigencia termina el próximo 31 de diciembre, o la apr
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